La hipócrita politización de los Grammy 2026: de Palestina a ICE, pero ni una palabra de Irán

Cantantes como Billie Eillish se olvidaron a la causa «free Palestine» en los Grammy de 2026 porque ya no es útil como bandera política contra Trump.
Oriana Rivas.- Quienes vieron la ceremonia de los Grammy 2026 no sabían si se trataba de premiaciones a artistas musicales o si estaban observando el desarrollo de un mitin proselitista. Y es que el evento que se realizó en el Crypto.com Arena de Los Ángeles se transformó en una pasarela de consignas ideológicas con un único fin: criticar la Administración de Donald Trump. Así, cantantes como Billie Eilish o Justin Bieber se convirtieron en portavoces de una nueva causa dentro del activismo político estadounidense.
Más allá de las consignas que dijeron o los pin que varios usaron con la frase «ICE out» («Fuera ICE», en español, en referencia al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos), hay dos cosas que llaman la atención: por un lado, la causa «free Palestine» quedó en el olvido. En contraste, no hubo ningún tipo de pronunciamiento por los miles de muertos en Irán a causa de las manifestaciones contra el régimen islámico. Esto no hace más que revelar la hipocresía de la izquierda al defender solamente causas que les convienen políticamente.
Oficialmente, la dictadura iraní asegura que van 3117 muertos por las movilizaciones. Sin embargo, organizaciones como HRNA elevan la cifra a 6842, mientras que en paralelo se investigan otros 11000 posibles homicidios por parte del régimen teocrático y más de 40000 arrestos. La razón de la masacre es que los ciudadanos de ese país reclaman libertad y respecto a los derechos humanos, pisoteados por los ayatolas. Nada de eso se mencionó en la ceremonia de los Grammy de este 2026.
Billie Eilish y su ‘socialismo de champán’
La cantante dice no creer en fronteras, pero posee una propiedad valorada en 2,3 millones de dólares. Se trata de un rancho de 195 metros cuadrados, que incluye una casa de huéspedes, un apartamento para el cuidador de caballos, un potrero y un corral. Algo muy lejano a la consigna comunista que esboza y que fue creada en los tiempos de la Unión Soviética, cuando el Decreto sobre la Tierra de 1917 declaró que estas pasaban a disposición «del pueblo».
No se cuestiona que Billie Eilish adquiera bienes fruto de su trabajo, sino la contradicción entre promover políticas de fronteras abiertas —que diluyen la noción de control estatal y soberanía— mientras disfruta de un sistema que protege su patrimonio gracias a instituciones sólidas, economía de mercado y un Estado que hace valer la ley. Esa disonancia es lo que suele describirse como “socialismo de champán”: la defensa retórica de ideas colectivistas desde una posición de privilegio que solo es posible dentro del orden liberal que se critica.
Por otro lado, asigna la responsabilidad de EE. UU. de recibir migrantes irregulares, mas no de reclamar a los países de origen por forzar a sus habitantes a huir debido a precarias condiciones de vida o por permitir la salida de bandas que terminan cometiendo crímenes en suelos estadounidense, como ocurrió con el Tren de Aragua, de Venezuela o la Mara Salvatrucha, de El Salvador.
Premio a la ideología política
El presentador Trevor Noah, se refirió directamente a Trump al vincularlo con la isla que poseía Jeffrey Epstein o cuando se burló de la cantante Nicki Minaj por su apoyo público al mandatario. Esto posiblemente le cueste una demanda por difamación que ya estarían gestionando los abogados del mandatario.
No obstante, no se compara con la bandera política que ondeó Bad Bunny, ganador del premio al mejor álbum del año. Por supuesto, hay cuestiones de calidad vocal y de talento que se ponen sobre la mesa, pero destaca aún más el protagonismo que recibió durante la noche por el trasfondo político que le dio a su disco «Debí tirar más fotos» para publicitarlo. Su postura pro migración irregular es la más directa ahora en Hollywood, convirtiéndolo en el portavoz ideal para la causa izquierdista.
Si hay que sacar una conclusión de la ceremonia de los Grammy, es que terminan siendo una recompensa a la posición política. Al final tiene más peso de que lado ideológico está el artista, que la música que hace.











