El PSOE convierte Aragón en un laboratorio ideológico para la inmigración masiva

La ex portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, cenando con el presunto acosador sexual Paco Salazar (Foto: Artículo 14)
Pedro Morenés.- El PSOE ha convertido Aragón en un laboratorio ideológico donde la inmigración masiva no es una política pública, sino un acto de fe. No hay planificación, no hay evaluación de impactos y, sobre todo, no hay respeto por los ciudadanos que pagan las consecuencias. Todo se sacrifica en el altar del progresismo biempensante, mientras se desprecia cualquier crítica tildándola de “discurso del odio”.
La realidad es tozuda: Aragón no estaba preparado ni económica ni socialmente para absorber el volumen de inmigración que el PSOE ha promovido de forma irresponsable. Municipios pequeños, envejecidos y con servicios al límite se ven obligados a asumir decisiones tomadas en despachos lejanos, sin recursos adicionales y sin margen de maniobra. Es una imposición política, no una política pública.
El PSOE habla de “acogida”, pero practica el abandono. Abandona a los ayuntamientos, abandona a los trabajadores sociales saturados, abandona a los vecinos que ven deteriorarse la convivencia y abandona también a los propios inmigrantes, a los que deja atrapados en la precariedad, sin integración real ni expectativas de futuro. Lo que se vende como solidaridad es, en realidad, negligencia institucional.
Peor aún es la estrategia del silencio. Cuando surgen problemas —conflictos vecinales, presión sobre la vivienda, colapso de servicios— el PSOE mira hacia otro lado. Negar la realidad se ha convertido en su principal política. Y cuando alguien osa señalar lo evidente, la respuesta no es el debate, sino la descalificación moral. Así se gobierna desde la arrogancia, no desde la responsabilidad.
Esta gestión no solo fractura la cohesión social, sino que alimenta precisamente lo que el PSOE dice combatir: el descontento, la desconfianza y la radicalización. Convertir la inmigración en un tabú intocable es una bomba de relojería para Aragón. Pero al PSOE parece no importarle, siempre que pueda seguir exhibiendo superioridad moral en Madrid y Bruselas.
Aragón necesita orden, planificación y sentido común. Necesita saber cuántas personas puede acoger, con qué recursos y con qué objetivos de integración. Lo que no necesita es un PSOE que use la inmigración como bandera ideológica, como propaganda y como cortina de humo para ocultar su incapacidad de gestionar.
Lo que hoy se está haciendo en Aragón no es política migratoria. Es irresponsabilidad institucional. Y el precio lo están pagando los ciudadanos.











