Por qué debe dimitir Florentino Pérez
Florentino Pérez ha sido, sin duda, una de las figuras más influyentes en la historia del Real Madrid. Su legado incluye éxitos deportivos, una transformación económica profunda del club y una proyección internacional sin precedentes. Sin embargo, ningún liderazgo es eterno, y hoy existen razones de peso para considerar que su etapa al frente del club debería llegar a su fin.
En primer lugar, el modelo de gestión se ha vuelto excesivamente personalista. Las grandes decisiones deportivas, institucionales y comunicativas parecen depender de un círculo cada vez más reducido, lo que limita el debate interno y reduce la capacidad de autocrítica. Un club del tamaño del Real Madrid necesita contrapesos, transparencia y una estructura moderna que no gire en torno a una sola figura.
En el plano deportivo, aunque han llegado títulos importantes, la planificación ha sido irregular. Fichajes estratégicos aplazados, salidas mal gestionadas y una política deportiva que a menudo parece más reactiva que planificada han generado una sensación de improvisación. El éxito pasado no puede justificar errores presentes ni hipotecar el futuro.
A nivel institucional, el impulso de proyectos controvertidos como la Superliga Europea ha provocado un distanciamiento claro con aficionados, instituciones y otros clubes históricos. Más allá del debate sobre la viabilidad económica del fútbol, la forma en que se ha liderado este proyecto ha transmitido una imagen de confrontación y desconexión con la base social del deporte.
También preocupa la relación con el socio y el aficionado. La comunicación es cada vez más vertical, con escasos espacios reales de participación y una sensación creciente de que la masa social es informada, pero no escuchada. El Real Madrid no es solo una empresa global: es una institución centenaria sostenida por sus socios y su historia.
Pedir la dimisión de Florentino Pérez no es negar sus méritos ni desconocer sus logros. Es, precisamente, reconocer que los ciclos se agotan y que el club puede beneficiarse de una nueva etapa, con ideas renovadas, mayor apertura y una visión menos personalista.
El Real Madrid siempre ha sabido reinventarse. Para seguir siendo fiel a su grandeza, quizá ha llegado el momento de que también lo haga desde su presidencia.











