Cae el riesgo país y llega contratación sin prebendas: dos signos del avance de la Argentina de Milei
Marcelo Duclos.- Los portales de noticias en Argentina tuvieron esta mañana dos grandes titulares, aparentemente disociados. Sin embargo, ambos pintan por igual el cambio de época que tiene lugar en el país y explican todo lo que está sucediendo.
Por un lado, en el ámbito económico, el riesgo país perforó finalmente el piso de los 500 puntos. Esto significa que cada vez se tornará más accesible el mercado de capitales, con tasas más convenientes. Vale recordar que este índice es la diferencia que tienen las naciones con sus bonos soberanos, con respecto a la previsibilidad de pago en relación con los que ofrece el Tesoro de Estados Unidos, considerado sin riesgo.
Los 493 puntos de hoy, sumados al buen desempeño de los bonos y las acciones nacionales, refuerzan la salida del desastre económico heredado del kirchnerismo. Aunque los medios críticos suelen hacer referencia a «nueva deuda» que estaría tomando sistemáticamente el ministro de Economía, Luis Caputo, la verdad es que Argentina está atravesando el camino del desendeudamiento.
Terminado el déficit fiscal a nivel nacional (y sin apelar a la emisión monetaria para el gasto corriente), el gobierno se queda enfrentando los vencimientos de la deuda heredada, que viene pagando a rajatabla y sin inconvenientes. Esto, lógicamente también explica la caída del riesgo país, además de la tan mencionada compra de reservas por parte del Banco Central (más de 1000 millones de dólares en el primer mes del año, alcanzando ya el 10 % del objetivo para 2026).
La caída en el riesgo país consolida un círculo virtuoso que permitirá ir cambiando deuda vieja y cara, con sus periódicos vencimientos, por pasivos más accesibles, con mejores condiciones en el mercado. Por primera vez en mucho tiempo la proyección de la situación económica en Argentina es positiva.
Otro tema que para muchos es completamente ajeno a esto, pero en realidad sí se vincula con el contexto actual de la nación, es la polémica del presidente, Javier Milei, con el titular de Techint, Paolo Rocca. Por primera vez en décadas, una empresa extranjera se quedó con una importante licitación, en el marco de la construcción del gasoducto que va desde Vaca Muerta hasta Río Negro. Welspun, de India, presentó un presupuesto 25 % más barato con relación a Tenaris (203 millones de dólares por una cobertura de 480 kilómetros), por lo que Rocca y Techint vieron como el gobierno argentino puede contratar a una compañía de otro continente que simplemente cobre más barato.
Como era de esperar, la megaempresa local puso el grito en el cielo. Aseguró que la competencia se beneficia por insumos subsidiados por China y que la adjudicación es injusta y desleal. Desde Casa Rosada descartaron las críticas y respondieron a los medios de comunicación con una idea sencilla: «No vamos a pagar más caro por los caños». El presidente Milei fue más lejos se refirió en las redes sociales a «Don Chatarrín de los tubitos caros», en alusión al poderoso inversionista.
Hoy en Argentina todo se vincula a un denominador común importante: la voluntad política de un cambio de raíz es evidente y, para muestra se ve en estos temas estructurales, como es la relación con los poderes económicos históricos, que en su momento hicieron muchos negocios a base de prebendas gubernamentales, con políticos con los que supuestamente se peleaban.











