Humillar a los muertos con tenidas masónicas, ¡no!
Ramón Pérez-Maura.- Por más que Sánchez manifieste su plena confianza en la labor que está haciendo Óscar Puente, la realidad es cada vez más oscura para ellos. La prueba del algodón la hemos tenido con la cancelación del llamado ‘funeral de Estado’ –laico– que se iba a celebrar el 31 de enero en Huelva. El Gobierno nos dice que a petición de varias víctimas se aplaza ese acto recordatorio. Es curioso porque el sábado pasado se celebró una Misa en Adamuz, el próximo jueves se celebrarán misas en las catedrales de Córdoba y Madrid y en el caso de Huelva en el palacio de deportes Carolina Marín ante la imposibilidad de acoger en la Catedral de la Merced a la multitud que se espera. Nadie parece haber pedido un aplazamiento en ninguna de las tres misas. Yo más bien sospecho que hay cierto hartazgo en las familias que no quieren tener que recibir el pésame de los culpables de la tragedia, que quieren rezar por los suyos –lo mejor y lo único que se puede hacer en esta hora– y que no quieren volver a ver un montaje como el que vivimos por las víctimas de la Covid el 16 de julio de 2020 en la plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid, frente a la puerta de la Catedral de la Almudena. Permítanme la autocita del artículo que publiqué en ABC al día siguiente bajo el título Escenografía de perfecta tenida masónica.
«La escenografía de un funeral cristiano es insuperable: no en vano, la Iglesia lleva dos mil años practicándolo. Cuando se empeñan en borrar el sentido trascendente de la memoria de los muertos, se acaba haciendo un acto como el de ayer en la plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid en el que la escenografía era de otra institución también muy antigua e internacional. La de ayer era la perfecta representación de una tenida que, para quien no lo sepa, es una sesión de una logia masónica. La cuidadísima escenografía no permitía engaños, pues cumplía estrictamente las reglas de hermandad iniciática: un cuadrado rodeado por un círculo dentro de otro cuadrado. El círculo estaba dividido en cuatro segmentos. El pebetero en un cuadrado dentro de otro cuadrado y con flores verdes en las puntas de su base. Cuatro en la presidencia, cuatro oradores y aparte de las europeas, cuatro organizaciones internacionales: la ONU, la OTAN, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Mundial del Turismo que nadie puede entender qué pintaba ahí, salvo hacer otro «cuatro». Si estaba la de turismo no se entiende por qué no invitaron a la Organización Mundial de Aduanas o la del Movimiento Scout. (…)
Porque el objetivo del Gobierno era rendir un homenaje en el que no hubiera verdadera constancia de víctimas. No había un solo signo que evocara la muerte. Hasta se aplaudió los discursos, como se hace en una conferencia, pero jamás se haría tras una homilía. (…)
No hubo ni la más mínima referencia a la desastrosa gestión de las autoridades españolas durante la pandemia. En España ha habido un número indeterminado de muertos y ni uno solo de ellos ha sido responsabilidad ni de la mala gestión del Gobierno ni de la criminal gestión del director general de la Organización Mundial de la Salud, que ha hecho todo lo que ha podido por encubrir la actuación de China y encima le damos las gracias por venir a esta tenida. El Gobierno Sánchez no ha rendido a las víctimas el único homenaje relevante: decirnos cuántos han sido. Y eso sólo puede deberse a una de dos causas: la incompetencia o la perfidia. O, más probablemente, a las dos».
Los españoles tenemos memoria y ya nos sabemos cómo se las gastan este Gobierno y sus mandilones. Han celebrado varias tenidas por las víctimas de la Covid sin asumir responsabilidad y culpando a Isabel Díaz Ayuso, pero amnistiando a Salvador Illa, que era el ministro de Sanidad. Ahora procuran distraer la atención de los responsables últimos de la tragedia de Adamuz. Cómo será la cosa que no han tenido el valor de celebrar igualmente su acto laico. Debían temer la que les podía caer de los familiares y amigos. Y ni aun así aceptaron que se recordara oficialmente a las víctimas en una Misa celebrada en una catedral. Ahí nadie les hubiera agredido. Los Reyes van a ir a la Misa de Huelva. Pero otros son cobardes hasta para acogerse al amparo de sagrado.











