Descarrilamiento político: Junqueras pide el cese de Óscar Puente
La crisis ferroviaria tiene un impacto político destacado en Cataluña, con el accidente por el desprendimiento de un muro al día siguiente de la tragedia de Adamuz, que ocasionó el fallecimiento de un maquinista en prácticas y de 37 personas heridas en el ferrocarril de Cercanías (Rodalies) en Gelida, Barcelona.
Además de otras incidencias con paralización de trenes causadas por diversos desprendimientos en otras líneas de cercanías por la borrasca de esos días del 19 al 24 de enero. Y que ha provocado la suspensión de ese importante servicio que se estima utilizan más de 400.000 viajeros al día en Cataluña.
Inicialmente, el Gobierno de la Generalitat pactó con Adif y Renfe una rápida vuelta a la normalidad, que volvió a suspenderse por motivos de seguridad alegados por los maquinistas de Renfe.
Las consecuencias políticas de esta situación son muy notables, dado que los partidos separatistas ERC y Junts están claramente enfrentados entre sí, apoyando Junqueras al PSC de Illa en el Gobierno de la Generalitat, y con Junts en la oposición.
Por si fuera poco todo esto, Junqueras pactó con Sánchez en su reciente encuentro en La Moncloa el traspaso del servicio de cercanías, mediante la gestión de su servicio por una empresa mixta de la Generalitat y el Ministerio de Transportes.
El anuncio se efectuó hace apenas dos semanas con toda solemnidad en el Palau de la Generalitat, lo que molestó a los de Puigdemont, que exigen el traspaso «total» del servicio ferroviario, considerando que, por su importancia para Cataluña, «no puede estar en manos españolas».
Con esta situación, es fácil entender el nivel de tensión política existente, con el común denominador del socialismo sanchista como protagonista principal, al que ambos partidos separatistas apoyan en la coalición gubernamental Frente Populista de Sánchez en España.
Desde Perpiñán, Puigdemont se dirigió a la sociedad catalana pidiéndole que «despierte ante el peligro de un colapso nacional gigantesco», y que «Cataluña no va». También acusó a la consellera de Infraestructuras de incompetente y que él «ya la habría cesado».
La vida política, tras los tres días de luto oficial, sigue, y ayer en la campaña aragonesa, Sánchez apoyó totalmente a Óscar Puente, que «está dando la cara desde el primer momento», criticando a la oposición: «Las tragedias suceden, pero no todos reaccionan igual ante ellas».
Quizás haya que recordarle la reacción de sus admirados progresistas socialistas el 11M, el atentado terrorista –en diversos trenes, por cierto–, acusando y acosando al Gobierno y al PP como responsables del mismo. Podríamos seguir con la sucesión de tragedias: la Dana, el Prestige, etc. Entretanto, Junqueras ya pide la dimisión o cese de Óscar Puente.











