La tristeza de Pilar Alegría

La ministra de Educación y ex portavoz del Gobierno, Pilar Alegría y el ministro de Justicia y Presidencia, Félix Bolaños.
Tomás Gómez.- Aunque el descalabro en Extremadura dio un baño de realidad al Partido Socialista, no ha habido reflexión interna sobre su causa más allá de señalar como responsable único a Gallardo. Pedro Sánchez no ha hecho ni una referencia al resultado, en un intento de que la actualidad encierre en el olvido el peor resultado de la historia en la región con la base electoral más socialista de España.
El siguiente combate tendrá lugar en Aragón, con unas expectativas aún peores. En 2023, el PSOE perdió con 23 diputados frente a los 28 que obtuvo Azcón, en este momento, todos los estudios demoscópicos auguran una caída de 5 escaños a los socialistas. Todas las circunstancias son adversas para el Partido Socialista. Normalmente, el hecho de que un ministro encabezase una candidatura autonómica solía representar un valor añadido en el territorio.
El caso de Pilar Alegría es exactamente el contrario. El rechazo electoral que produce Pedro Sánchez contagia a sus ministros, y lo hace en mayor medida cuanta más visibilidad y alineamiento con el presidente hayan tenido y esa es precisamente la circunstancia de la candidata. El acuerdo de Sánchez con Junqueras en plena precampaña y la defensa cerrada que ha hecho del mismo Alegría, la sitúa anteponiendo los intereses de su líder por encima de los de Aragón. Además, la cercanía con Salazar en medio del escándalo de los acosos y algunos episodios sin aclarar referidos a Ábalos, terminan de desdibujarla.
El maltrato dispensado por la dirección socialista a Javier Lambán, figura política respetada en Aragón y en el resto de España, desacredita a un PSOE dividido, cainita con el último presidente socialista y de comportamiento estalinista purgando de las candidaturas a todos los afines al expresidente.
Por qué Charlie Chaplin dijo: “Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y gentileza” y recuerda tanto a la llegada de la IA
El debate sobre la financiación autonómica durará algunas semanas. Nunca había ocurrido que todas las comunidades, excepto Cataluña claro está, se hayan opuesto a la propuesta. Ni los gobiernos regionales socialistas están dispuestos a digerir un sistema de privilegios que premia a los más ricos y que ha sido redactado al dictado de un independentista que se encuentra inhabilitado por sentencia judicial.
La poca claridad explicativa de María Jesús Montero acerca del criterio de ordinalidad y de cómo afectará al resto de comunidades, ha llevado a las negociaciones a una situación de bloqueo. La campaña socialista se centrará en situar a Feijóo y Abascal en el mismo cajón. Sin embargo, eso ha dejado de funcionar electoralmente. Los votantes han perdido el miedo a Vox y en el conjunto de variables que determinan su decisión de voto, ha ido desapareciendo ese factor, se vio en Extremadura.
No obstante, si los de Abascal entran en el gobierno con Guardiola, el PSOE intensificará el mensaje en ese sentido, aunque puede ser compensado con las novedades judiciales que se vayan conociendo de aquí al 8 de febrero en los procesos que afectan al entorno de Sánchez. En definitiva, el interés no está en observar si el PP consigue llegar a la mayoría absoluta, situada en 34 diputados, o va a necesitar a Vox, sino en ver si el PSOE alcanza los 20 escaños o se queda en los 18 que le dan todos los pronósticos.
Nunca habían sido tan importantes unas elecciones en Aragón. Si los vaticinios se cumplen, los efectos serán inmediatos tanto en lo local como en lo nacional. Pilar Alegría quedará tocada para mucho tiempo, pasando de ser la ex portavoz del ejecutivo a liderar la oposición con el peor resultado de la historia. Quién tampoco escapará esta vez es Sánchez. No le sirve ninguna de las estrategias seguidas en Extremadura, ni responsabilizar a la candidata, ni esconderse de los medios de comunicación. El nerviosismo crecerá en el resto de los candidatos regionales y en todos los municipales que, aunque tienen claro que la Moncloa se los llevará por delante, recibirán la confirmación de su análisis.
La presión interna para que se anticipen las elecciones generales, haciéndolas coincidir con las andaluzas, crecerá y entrarán en conflicto con el calendario que sigue manejando Sánchez de agotar la legislatura.Todos saben que solo busca parapetarse en el castigo que recibirán uno a uno en todos los territorios, como ya hizo en 2023 y que la organización socialista lo asuma sin rechistar. Pero en 2023 no estaba instalada la idea de final de ciclo y de un presidente totalmente desgastado, ahora, nadie va a inmolarse para que intente salvarse quién no tiene posibilidad alguna.
El calendario no solo es importante estratégicamente, sino que determinará los movimientos de los parlamentarios nacionales y los ministros. Nadie querrá estar en mala posición en las listas y candidaturas, porque el número de escaños esperados por circunscripción se acortará. Con los ayuntamientos y parlamentos regionales perdidos y ante la más que probable salida del gobierno, poco empiezan a importar los deseos de Sánchez, empiezan los codazos por estar en buena posición.
Los más avispados del lugar ya han empezado a trabajar desde las agrupaciones del Partido Socialista, de ahí la presencia de Félix Bolaños en el acto de la operación campamento, no porque quiera ser candidato a la alcaldía, sino que quiere el control orgánico, y ha empezado por su propia agrupación, en cuyo ámbito se sitúan Aluche y Campamento, entre otros. Este pájaro pica más a alto.











