Julio es inocente ¡Y lo sabes!
Fraguas.- A todos aquellos que seguís con la matraca soporífera de que España es una democracia.
No sé si usted es de corte nacional católico o de derechas que nada tienenque ver. O socialista o de izquierdas que tampoco. Sí es el caso extremo; es decir que se adscribe a una de las dos doctrinas, franquista o socialista, sepa ud, amado lector, que sufre de incompatibilidad suma con la democracia.
Y yendo a las tripas de este artículo vamos a descartar al franquismo por ser residual en nuestra tierra y nos centramos en las vísceras socialistas antidemocráticas de la España actual.
Si eres socialista, no puedes ser democrático. A otro con el cuento habitual de la sociedad libre que vende el rojerío.
En estos días se acusa a Julio Iglesias de delitos sexuales tan bajos como los señalados en los despachos de Ferraz.
Algunos percibimos envidia zafia. Sólo así se explica la acusación a un octogenario que practicó el arte del yacer con maestría absoluta (yo no soy de envidia zafia, soy de envidia coherente)
Y parece gracioso el tema de que el mayor señor y truhán, embajador del porte español, acabe apaleado como el Quijote al que cantó.
No es gracioso, no. Julio Iglesias es un ciudadano español y está amparado por la Constitución Española; aunque ésta sea una mierda, que lo es.
Aún así, como ciudadano debe recibir la presunción de inocencia que los españoles como nación nos saltamos continuamente.
Ahora hay una salvedad. Esa acusación tiene un dedo más prominente, más autoritario e inquisidor. Es el dedo del Estado, el del Gobierno de España concretamente.
Ese acto, el de que el gobierno señale a un ciudadano, contradice todos los parámetros éticos, morales y democráticos desde la iluminación política del XVIII hasta hoy. Ese proceder era capital de Benito, de Adolfo y de Iosif.
Aquellos verdugos que sabían que no eran demócratas y volcaban la violencia institucional contra sus siervos.
El Gobierno de España, al señalar a un ciudadano saltándose al poder judicial, evidencia que no tiene calidad democrática. Que su forma de gobernar es el despotismo partidocrático. Que no sabe, ni desea conocer la libertad política y que los derechos fundamentales de un Estado garantista como el Español están en rebajas de bazar cutre en manos oligofrénicas.
Y es que por mucho atrezzo que decore su acción, por mucho medio que use para venderlo. Nadie cree a la rubia de nariz gongoriana, ni a la Betarra, ni al que quería hacer sangre a una presentadora.
Señalar a un ciudadano desde el gobierno es propio de imbéciles y tiranos get (generalmente va junto; véase Maduro) Propio de socialistas. Recuerde. O franquista o socialista; pero nunca democrático. Estas tres opciones son incompatibles.
Ave María Purísima.










