El error de Feijóo
Francisco Marhuenda.- No entiendo qué le aporta acudir a una reunión con Sánchez, en pleno ciclo electoral, para perder el tiempo y dar argumentos en su contra a Abascal. Ni siquiera creo que existan claves ocultas que no conocemos. No hay día que no sufra ataques de la televisión y la radio de Sánchez que pagamos todos los españoles.
Tras reciclar el NO-DO con una versión cutre sanchista y llenar las tertulias de activistas no sé qué más puede suceder para que Feijóo rompa cualquier atisbo de relación con La Moncloa. Los medios de comunicación públicos y privados que forman parte del aparato propagandístico del sanchismo no le dan cuartel, porque se juegan muchos centenares de millones.
El Gobierno actúa de espaldas al Congreso y desprecia al Senado. Los ataques al Estado de Derecho y la separación de poderes son permanentes. Ha aprobado una vergonzosa amnistía que reescribe la Historia, el representante socialista tuvo un comportamiento deleznable con Rajoy en el Congreso y ahora quieren llevarle para masacrarlo con la Dana.
El sanchismo está desbordado por los escándalos de corrupción y acoso sexual. La gobernabilidad se negocia en las covachuelas y se cede ante los independentistas, los comunistas y los antiguos dirigentes del aparato político y militar de ETA.
¿Qué más tiene que suceder para que Feijóo diga a Sánchez, sin necesidad de reunirse con él, que no es no? No se trata de cortesía institucional, porque no se puede tener con alguien que no la muestra nunca con él. Extremadura expresó, con voz alta y clara, el rechazo al sanchismo.
El centro derecha consiguió el 60 por ciento de los votos. La reunión solo favorece a Vox, que puede insistir en sus críticas contra el PP. Es, además, absurda, porque Sánchez hace la política exterior que le da la gana sin consensuar nada con nadie. Al final, el PP se convierte en el tonto útil al que convoca cuando le conviene por motivos propagandísticos o se queda sin posibles aliados dentro del frente radical. No importa que le diga que no en la reunión o le exija cosas que no cumplirá, porque el error es acudir a ella. Feijóo será un gran presidente del Gobierno, pero debe tener claro que para Sánchez no hay ni reglas ni cortesía.











