Dinamarca no tiene derecho sobre Groenlandia
Álvaro Galán.- Dinamarca no “administra” Groenlandia. Dinamarca la ocupa. Todo lo demás es propaganda colonial reciclada para el siglo XXI. Bajo el barniz de Estado moderno y progresista, Dinamarca mantiene una colonia y se niega a soltarla porque le conviene. Así de simple. Así de sucio.
Groenlandia no eligió ser danesa. Fue tomada. Fue explotada. Fue silenciada. Y cuando el colonialismo empezó a quedar mal en los titulares internacionales, Dinamarca no se fue: cambió el lenguaje. Donde antes decía colonia, ahora dice “autonomía”. Donde antes imponía, ahora “supervisa”. Es la misma dominación con palabras más limpias.
La soberanía danesa sobre Groenlandia no tiene legitimidad alguna. No nace de un pacto entre iguales, sino de la imposición de una potencia europea sobre un pueblo indígena. Eso invalida cualquier pretensión moral. No importa cuántos documentos firme Copenhague consigo misma: el origen es ilegítimo y el control continúa.
Dinamarca decide sobre la defensa. Decide sobre la política exterior. Decide sobre el valor estratégico del territorio en el Ártico. Decide sobre los límites reales del poder groenlandés. ¿Y aún pretende hablar de igualdad? Es una farsa. Groenlandia es tratada como una pieza geopolítica, no como una nación con derechos.
El discurso de que Groenlandia “no está preparada” para la independencia es el argumento más repugnante del colonialismo clásico. Es el mismo que usaron todas las potencias coloniales: ustedes no saben gobernarse, nosotros sí. Es una declaración abierta de desprecio hacia un pueblo entero.
Dinamarca no es una víctima de la historia, es una beneficiaria. Beneficiaria de territorio, de influencia internacional, de recursos presentes y futuros. Y por eso no suelta. Porque Groenlandia no es para Dinamarca una cuestión de justicia, sino de poder.
Que un país que se presenta como campeón de los derechos humanos siga negando la autodeterminación plena a Groenlandia es una hipocresía monumental. No hay versión amable de esto: es colonialismo activo, sostenido por una monarquía y un Estado que se niegan a reconocer que ya no tienen derecho a mandar.
Groenlandia no necesita permiso para ser libre. Dinamarca necesita aceptar que su autoridad allí es ilegítima. Cada día que retrasa ese reconocimiento, confirma lo que realmente es: un colonizador aferrado a un territorio que no le pertenece.
Groenlandia no es danesa. Nunca lo fue. La única razón por la que Dinamarca sigue allí es porque aún no ha aceptado que su tiempo como potencia colonial ya terminó.












Si es cierto lo que dice el autor del artículo, habrá que añadir que menos derecho tiene Estados Unidos a ocupar Groenlandia y absolutamemnte ninguno a incorporarla como territorio yanqui.
Espero cuando maruecos diga que se anexiona Ceuta, Melilla y las islas Canarias con beneplácito de estados unidos de america gracias a Trumpy aquí digáis lo mismo
¿Y eso da derecho a Estados Unidos a ocuparla?. Es como si digo “Luxemburgo no es alemán”. ¿Da ello derecho a que lo ocupe Francia o Bélgica?.
ASI SE HABLA: MAS CLAFK,EL AGUA