La Toma de Granada, un hito histórico universal
Ignacio Pozo.- Cuenta el gran cronista aragonés, Jerónimo Zurita en su obra “Anales de la Corona de Aragón” que cuando llegó a Roma la noticia de la toma de Granada por los ejércitos de Castilla y Aragón, toda la capital del mundo de la cristiandad “se puso en regocijo y fiesta, abriendo el nombre de España” manifestando el gozo y celebrando lo que significó la unión de todos los reinos hispanos bajo los Reyes Católicos, estableciendose en todos los sentidos una unidad nacional, unificando los territorios de la península, y posteriormente lanzando a España como potencia del orbe.
La caída del reino nazarí compensó la conquista de Constantinopla por los turcos otomanos, y su constante amenaza a la Europa cristiana por el este. El mismo papa Inocencio VIII acudió a la iglesia de Santiago de los Españoles y ofició una misa en celebración de la victoria, tras diez años de guerras entre la Corona de Castilla y el emirato musulmán granadino.
Efectivamente, todo empezó diez años antes del 1492. La guerra final contra los musulmanes no siguió los esquemas militares de los reyes anteriores, como Alfonso VII o Fernando I, con escaramuzas y pequeños avances de la frontera cristiana. Los Reyes Católicos la convirtieron en una guerra total, lo que supuso movilizar todos los recursos humanos, económicos y sociales de los que disponían Castilla y Aragón para expulsar al enemigo. Y tras conseguirlo su triunfo, y la inmediata colonización americana, el reino se convirtió en un Imperio de los más longevos y de mayor extensión habidos a lo largo de la historia, permaneciendo más de tres siglos al frente del mundo conocido en disciplinas tan dispares como la literatura (Cervantes, Lope de Vega, Calderón, Quevedo, Garcilaso…) plásticas (El Greco, Velázquez, Murillo), navegación, descubridores, militares con sus innumerables héroes, el pensamiento económico de la Escuela de Salamanca, la botánica, o con la construcción de 88 catedrales, 77000 iglesias y ermitas, 10000 castillos y fortalezas, 187 faros, 1500 palacios y museos, etc…
Fue la impulsora de lo que hoy conocemos como “globalización”, y sobre todo, dotando a su vasto Imperio de un idioma común por el que hoy nos podemos comunicar más de 600 millones de personas en el mundo, la mayoría con la misma cultura y religión.
Es ridículo arrancarle páginas al libro de la historia y, por supuesto, la conquista de Granada supuso el gran triunfo de los Reyes Católicos, con los que se pasó de la negra Edad Media a la Edad Moderna.
Todo esto supuso la Toma de Granada, iniciada con dos hechos militares de suma importancia ocurridos en los extremos del reino. El primero con la conquista de Málaga en agosto de 1487, tras un durísimo asedio, cuyo final llegó por el hambre, por la presión militar y, por supuesto, por el soborno a varios notables. Al Reino Nazarí se le privaba de su principal puerto y se acababa con la deseada y esperada ayuda militar de los reinos musulmanes de los sultanes del norte africano. El segundo hecho que supuso el triunfo cristiano fue la toma de Baza en diciembre de 1489. Con esta tenaza territorial solo continuaba resistiendo Granada y algunas alquerías limítrofes.
Ante esta situación los Reyes Católicos, habían establecido pactos secretos con el re Boabdil por los que éste se comprometía a rendir la capital tan pronto como las circunstancias lo permitiesen. El 25 de noviembre de 1491 se formalizaban las condiciones de rendición o capitulaciones en el campamento real de Santa Fe, que había sufrido un incendio total, y que la reina Isabel ordenó sustituir el campamento por la construcción de una ciudad a la que llamó como es conocida como hoy como premonición de lo que se avecinaba.
Fue el sultán Boabdil, por temor a una sublevación y para asegurar el cumplimiento de las capitulaciones, negociadas con una figura clave en toda la historia de los Reyes Católicos y de Granada, como fue el Gran Capitán, quien consolidó su fama como estratega militar innovador al revolucionar el arte de la guerra (infantería, disciplina y tácticas) y destacar en la diplomacia al negociar la rendición y asegurar la transición; quien adelantó la fecha de entrega pactada (que era el 6 de enero, Día de Reyes) y permitió la entrada secreta de las tropas cristianas en la Alhambra el 2 de enero, izando la Santa Cruz y los estandartes, sellando el fin de la Reconquista de forma pacífica. Poco antes, Boabdil en la sala de Comares de la Alhambra, entregó las llaves de la Ciudad a los representantes de la reina Isabel.
Posteriormente, el sultán se reunió con los reyes, en la Puerta de la Ilusiones, en el exterior de la fortaleza. Fue cuando cuentan las crónicas los peones cristianos entraron en la Alhambra e izaron en una de sus torres una cruz y el pendón regio de Castilla, y se vociferó por el caballero Gutierre de Cárdenas el consabido grito: “Santiago, Castilla, Granada, por los muy altos y muy poderosos señores don Fernando y doña Isabel, rey y reina de España, que han ganado esta ciudad de Granada y todo su reino para la cristiandad”.
*Abogado y colaborador de AD












