Pasto seco en el cerebro español
Fraguas.- Nada cambiará si la posición natural es la del servilismo y la ignorancia. El culto a la incultura y a la regresión, entendida como la antítesis del progreso, es el muro de la sociedad desnortada, sin valores y mecanizada para que cualquier acción política refuerce la sentina de Nínive que dirige esta piel de toro.
En España es común acusar a quien traspasa los valores de la derecha hacia el extremo de fascista; pero nadie ofrece la misma proporción entre la izda y el socialismo.
La conclusión es que el analfabetismo político devora la coherencia requerida para el entendimiento. La posición ideológica adúltera lo razonable y se aleja a años luz de la esencia de lo que significa, destila y manda la derecha y la izquierda. Así el noventa y nueve por ciento de quienes se consideran de izquierda son semi-lelos; quienes se consideran de derechas son semi-lelos y todos juntos, lelos del to’.
Y así nos cuece el caldo en España.
Quería recordarle, amado lector, que en política uno no es lo que dice ser; sino lo que sus actos dicen de él.
Esto hace ver que Sánchez es más un fascista que un socialista, jamás un demócrata. Y todos los demás, oposición y palmeros ávidos de poder, coreando soflamas se retratan más como fascistas serviles que la estampa que quieren ofrecer; pero jamás demócratas.
Para hablar y hacer política no hacen falta títulos, mucho menos caldo nepótico. Hace falta conocer la historia de la política, de la razón, de la iluminación de libertad política. Este es el punto de nacimiento de la izquierda y la derecha, lo demás es pasto seco que prende y quema los cerebros de los acólitos sectarios de los partidos políticos.
Ambos bandos nacieron en la Revolución Francesa, definidos por la posición frente a la presidencia de la convención (Asamblea Nacional).
Ambos bandos tenían como principal objetivo la búsqueda y conservación de la libertad política.
Más tarde, energúmenos históricos dinamitaron esta libertad (separación de poderes); así el fascismo anuló a la Nación y el socialismo anuló al Estado. Sin uno de los poderes es imposible la democracia.
Por eso ser fascista es incompatible con ser de derechas y ser socialista es incompatible con ser de izquierdas.
Ahora, amado lector, colija ud si Pedro Sánchez con un Estado inmenso que anula la Nación (sin poder de representación) puede ser de izquierdas o si quiera socialista. Le vuelvo a recordar que en política, uno no es lo que quiere sino la definición de sus actos.
Y lo mismo con la oposición, la supuesta derecha española no se queja del sistema cuando le toca y se aprovecha del gran leviatán que es el Estado.
En España Pp, PSOE y sucedáneos, todos, anulan conscientemente a la Nación (a nosotros, al pueblo) y anulando a uno de los poderes, es imposible la democracia.
El contrapeso entre Estado y Nación jamás se ha dado en España, el fascismo no lo permite.











