Piden unos callos para llevar en un bar de Malpica (La Coruña) y amenazan con poner una denuncia porque llevan garbanzos
El Pepucho es un sencillo bar de pueblo, un clásico de la Costa da Morte (La Coruña) que no tiene más pretensiones que dar un buen servicio a los vecinos y ocasionales visitantes. Su presencia en redes es testimonial; no les hace falta para ganarse el corazón de sus parroquianos habituales. Pero acaban de vivir una experiencia tan surrealista que su propietaria, María Susana Soutullo, no ha podido evitar contarlo: “Hoy estoy que alucino”.
La propia Soutullo comenzaba así un pequeño vídeo que ha compartido en su cuenta personal de Facebook, entre asombrada, divertida y con cara de no creerse lo que acababa de vivir . “Nunca hago un vídeo sobre las cosas que pasan en el bar, pero es que hoy me sale del corazón. Lo tengo que decir que si no, estallo”, confesaba.
El café bar Pepucho está especializado en desayunos, tapas y raciones, pero también preparan ocasionalmente platos de cuchara tradicionales que además ofrecen para llevar en raciones. Los viernes y sábados se hacen callos, tal y como anuncia un cartel expuesto en el propio establecimiento de Malpica de Bergantiños (A Coruña); la ración cuesta 10 euros, la media ración 6 euros, y se cobra un suplemento de 50 céntimos por táper. Este fin de semana se sirvieron varias raciones, y una pareja pidió un par para llevar. Hasta aquí todo normal. Pero Soutullo recibiría horas después una llamada inesperada.
Tal y como narra la hostelera en su vídeo, los clientes, que no sabe de dónde eran pero locales seguro que no, se llevaron una desagradable sorpresa al abrir sus tápers y descubrir que los callos llevaban garbanzos. Tal fue su indignación que no dudaron en llamar al Pepucho a expresar su enfado e incluso amenazar con poner una denuncia a Consumo.
“De toda la vida ya mi madre hacía callos y llevaban garbanzos”, explica Soutullo, visiblemente perpleja. “Miras en internet, y salen garbanzos, con pata, vientre y chorizo. Son nuestros callos”.
Razón no le falta a la hostelera. En Galicia, la receta típica de este plato es de callos con garbanzos. No todo el mundo tiene por qué saberlo, claro, pero lo que no es de recibo es visitar otra tierra y esperar que su cocina sea exactamente como uno la conoce en su lugar de origen, menos aún con platos de cocina tradicional. Los callos a la madrileña no llevan legumbre, pero no son la única receta exclusiva y universal.
La hostelera se muestra humilde, pero sincera, y defiende su plato “Estarán mejor o estarán peor, pero son nuestros callos”. La amenaza de poner una denuncia en Consumo por parte de estos clientes se basa en argumentar que los garbanzos no aparecen mencionados en ningún sitio; pero sí especifican que son ‘callos gallegos’. Deben sentir una gran aversión hacia la legumbre o una gran pasión hacia la versión de su tierra para haber reaccionado con semejante vehemencia.
“Me parece súper, súper fuerte”, concluye la hostelera. “A mí me lo cuentan, y no doy crédito”.











