¿Y si lo que conocemos de Pedro Sánchez fuese solo la punta del iceberg, y lo mollar estuviese por venir?
Magdalena del Amo.- Creíamos que Pedro Sánchez no se atrevería a convocar unas elecciones generales que, a priori, por sondeos y pura lógica, imaginaba perdidas. No era de extrañar que quisiera posponerlas al máximo, cosa lógica, si tenemos en cuenta la espada de Damocles que pende sobre su propio partido, amén de los diversos y graves agujeros de la legislatura: el descubrimiento de la cloaca y sus acciones, la conexión con el narcotráfico, los sicarios, la amplia lista de casos de corrupción, algunos juzgados con resultado de cárcel e inhabilitación, y un extenso inventario en periodo de instrucción, en el que la UCO y los jueces trabajan activamente, además del juicio pendiente de su mujer Begoña Gómez, en el que, me atrevo a decir, no escatimarán recursos para conseguir un veredicto de inocente.
¿Desde cuándo se llevaba gestando el asunto de la inquilina de Sainz de Baranda, que dio nombre al decreto, y que, lejos de ser un hecho espontáneo, más parece una operación de inteligencia?
¿Qué le ha hecho a Sánchez cambiar de la tan cacareada idea de 2027, que incluso nos había hecho pensar que recurriría a cualquier argucia para perpetuarse en el poder, al estilo bolivariano? Lo que debe preocuparnos es lo que hay detrás de esta decisión y lo que tienen preparado e irán desarrollando. De entrada, ya empiezan con un fraude de ley, queriendo aprobar el decreto a través de la Diputación permanente. ¡Como si fuera un asunto urgente o de necesidad!
Si teme ir a peor en los sondeos y continuar en caída libre o si pretende capitalizar el descontento y las “akampadas”, o ambos puntos, es algo que sospechamos, pero creemos que, además, esconde algo muy oscuro.
Pudiera ser que lo que conocemos hasta ahora sea solo la punta del iceberg, y que lo grueso aún esté por salir. Por eso Sánchez querría protegerse, bien como presidente o incluso como jefe de la oposición, para seguir aforado, y volver dentro de cuatro años o quizá menos, dado que uno de sus planes es hacerle la vida imposible a la derecha y no permitir que los españoles tengamos un momento de paz.
Pedro Sánchez no ha cesado de hacer funambulismo en el alambre, y no puede arriesgarse a ser juzgado y condenado por delitos varios, entre ellos el de alta traición por haber permitido o pactado la invasión a Ceuta, lo del Sáhara, lo de Gibraltar y otros asuntos que, seguramente, conoce el señor Pegasus. Por eso quiere mantenerse a salvo. Él y otros, como Zapatero y algunos más, cuyos nombres omito. Son demasiados los involucrados. Y van a por todas.
La oposición debe tener mucho cuidado en esta campaña, porque de esta tropa se puede esperar “cualquier cosa”. Y cuando decimos cualquier cosa, nos referimos a todo, desde calumnias fabricadas y dosieres falsos realizados con inteligencia artificial, a otro 11-m o similar. Es mucho lo que tienen que perder, y anda Marruecos de por medio.
Son malos y crueles, pero no tontos, y son conscientes de que sus ocho años en el poder han sido nefastos, que todo se ha deteriorado en España, que casi nada funciona, y que han robado y espoliado como si no hubiera un mañana. ¿Habrá un mañana para un partido socialista que ha integrado por completo el ideario comunista?
Confieso que me llevé un sobresalto extraño cuando Pedro Sánchez anunció la convocatoria de elecciones generales el 29 de noviembre. Sentí como una pesada sombra de peligro al imaginarme a las hordas callejeras y a la cloaca en plena faena intentando amedrentar.
Recomendación para el Partido Popular y VOX. No les digo nada nuevo; ya lo saben, pero no lo cumplen y siempre caen en el mismo error. Primero, no pierdan tiempo en contestar a los “hilos” que inician; no les den por el gusto. Ni caso, vayan a lo suyo. Hablen de sus propuestas y absténganse de contestar a las tonterías que preguntan los medios para crear morbo. Segundo, dejen de atacarse con matices sobre quién es más patriota y asuntos por el estilo; ni siquiera les contesten a las provocaciones sobre el aborto y la eutanasia. No es momento para ello.
Repitan sus consignas una y otra vez, con frases clave, fáciles de asimilar, directamente al instinto de supervivencia, al sistema límbico y al corazón. El enemigo se llama Pedro Sánchez Pérez-Castejón, y su Partido Socialista que dista mucho de ser moderado. Son comunistas gemelos del Grupo de Puebla, la mayor pandemia de la humanidad.
*Psicóloga, periodista y escritora











