Otro capítulo del pacto de Sánchez con los independentistas llega a los tribunales: La Audiencia de Barcelona aplica la amnistía a Marta Rovira por el golpe separatista
Marta Rovira ya está amnistiada. Y con ella vuelve a quedar al descubierto la gran contradicción de esta legislatura: lo que se presentó como una solución de Estado nació de una necesidad de poder.
No es una interpretación caprichosa. El propio Pedro Sánchez admitió durante su investidura que había que “hacer de la necesidad, virtud”. Y el Tribunal Constitucional ha dejado constancia de un nexo funcional entre la tramitación de la amnistía y la investidura de Sánchez.
Ahora la ley alcanza a Rovira, cuya causa por desobediencia vinculada al golpe separatista del 1-O ha quedado amnistiada por la Audiencia de Barcelona.
¿Cuánto de esta amnistía responde a una reconciliación nacional y cuánto a la necesidad de conservar una mayoría parlamentaria?
Resulta difícil explicar a un ciudadano que las leyes son iguales para todos cuando quienes fueron perseguidos judicialmente por desafiar el orden constitucional terminan beneficiándose de una ley negociada precisamente con fuerzas políticas cuyos votos eran necesarios para la investidura.
Lo verdaderamente grave está en convertir la permanencia en el poder en la razón última de las decisiones de Estado degrada la política y erosiona la confianza en las instituciones.
La amnistía puede ser legal. Puede haber sido validada constitucionalmente. Pero la legalidad de una decisión no elimina el debate sobre por qué se aprobó, con quién se negoció y qué precio político tuvo.
El problema, por tanto, no es Marta Rovira. El problema es que en España se ha instalado una pregunta que ningún Gobierno debería provocar: si primero se necesita el poder y después se redacta la solución para conseguir los votos que lo sostienen.
Así que cuando la supervivencia parlamentaria se confunde con el interés general, la amnistía deja de parecer una política de Estado y empieza a parecer, para sus críticos, la factura de una investidura.
La Audiencia de Barcelona aplica la amnistía a Marta Rovira (ERC) por el golpe separatista
La Audiencia Provincial de Barcelona ha decidido aplicar la amnistía a la exsecretaria general de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) Marta Rovira en la causa del procés, en la que se la procesó por un delito de desobediencia.
En un escrito avanzado por SER Cataluña, el tribunal afirma que el caso de Rovira “se encuentra incluido en el marco objetivo de aplicación” de la amnistía, “sin que se concurra ninguno de los supuestos de exclusión previstos” en la ley.
Rovira no fue juzgada por el Tribunal Supremo, que condenó a los líderes del procés al estar en Ginebra (Suiza), y con la derogación del delito de sedición el magistrado de la Sala II del alto tribunal, Pablo Llarena, pidió procesarla por desobediencia. Al no estar aforada, el Tribunal Supremo dejó en manos de la Audiencia de Barcelona la decisión sobre si se enviarla a juicio o aplicarle la amn











