El PSOE ante su propio jurado popular (Videocomentario de Joaquín Abad)
JR.- Haruki Murakami, premio Princesa de Asturias de las Letras 2023, repetido candidato al Nobel, escribió que «cuando se tiene que esperar, se tiene que esperar». El autor japonés, con semejante tautología, consciente o no, parece competir con Pero Grullo, coetáneo medieval de Pedro Mentiras, «que a la mano cerrada llamaba puño». Begoña Gómez afronta ahora un largo y tenso periodo hasta que, primero, la Audiencia Provincial de Madrid fije la fecha del juicio al que la envió el juez Peinado y, luego, sea la estrella de una vista, que será mediática, polémica y polarizada. Pedro Sánchez, su marido, tendrá que esperar con ella, también con tensión y soportar los largos plazos de la justicia.
En este caso pueden alargarse más porque los juicios con jurado llevan mucho retraso, entre otros motivos, porque hay muy pocas salas para celebrar vistas con jurado. Eso significa que, como pronto, el juicio se celebrará bien entrado 2027 y hay incluso quien calcula que podría ser muy cerca del verano. Es decir, podría coincidir con la campaña de las próximas elecciones generales si la legislatura se agota, como ha defendido hasta ahora el inquilino de La Moncloa.
En ese caso, el paso de Begoña Gómez por el juzgado podría dilatarse todavía más si se aplica la costumbre de que la Justicia procura evitar ciertos asuntos en periodos electorales por la repercusión que podrían tener en las urnas. Por otra parte, ese juicio, decida lo que decida al final un jurado popular, no será lo mismo con Pedro Sánchez al frente del Gobierno que si no lo está. Es otro factor que, sin duda, tendrá influencia en la fecha que elija el líder del PSOE para una convocatoria electoral que podría desalojarle del poder, aunque él no descarta otra carambola que lo impida. También lo ha advertido Abascal y en eso quizá tenga algo de razón.
En el PP de Feijóo calculaban que la cita con las urnas sería alrededor de marzo y trabajaban y trabajan con ese objetivo, pero tras la crisis de Ceuta, que tardará en solucionarse –el plante para la galería a Trump y el beso a Delcy son secundarios–, cada día están menos seguros y bastantes barajan el horizonte de que el presidente prefiera agotar la legislatura. Mientras, Begoña y Pedro están abocados a «esperar cuando se tiene que esperar», decía un nuevo Pero Grullo, Murakami.











