La victoria de la derecha en Hungría
Francisco Marhuenda.- Orbán ha perdido las elecciones. Es lo que indicaban las encuestas y no se ha producido una sorpresa de última hora. Hungría es un país fascinante en todos los sentidos. Una historia complicada frente a sus poderosos enemigos, una independencia férrea incluso en la época del imperio austrohúngaro, más allá de las cursiladas de las películas sobre la emperatriz Sisi, y una cultura desbordante. Tuvo la enorme desgracia de sufrir a la Unión Soviética y la consiguiente dictadura comunista. Fue una catástrofe económica, social y política.
No hay nada mejor que sufrir al comunismo para vacunarse durante varias generaciones. Desde que fue ocupada tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial hasta 1991, poco antes de la caída del Muro de Berlín, los húngaros vivieron sometidos a esa ideología que tanto gustaba y sigue gustando a los amigos de Sánchez. La derrota de Orbán ha producido una gran alegría a la izquierda española y su armada mediática, pero, curiosamente, el ganador es un político conservador. Como Hungría es un país serio, elige entre dos candidatos de derechas. Me gusta Peter Magyar, que es europeísta. En cualquier caso, cualquier opción es mejor que elegir a un comunista o un socialista radical.
Todos esperaban que el perdedor no admitiera su derrota e incluso que se mantuviera en el poder a cualquier precio. No ha sido así. Tras 16 años al frente del gobierno húngaro, ha visto cómo los votantes le daban la espalda y concedían a su rival una amplia mayoría. Hay un giro en las democracias hacia las formaciones de derechas, como se está viendo en España. Es lógico, la izquierda gestiona muy mal, aunque no llega a los extremos que sufrimos en nuestro país con ese giro al radicalismo populista y el autoritarismo. Es muy significativo que, en las tres últimas elecciones, el centro derecha haya sacado alrededor del 60 por ciento de los votos. Por más que se empeñen los hagiógrafos del sanchismo en defender lo contrario, la realidad es que la gran mayoría de los españoles no teme la llegada de la derecha al poder. Las encuestas aciertan con la excepción del chiringuito que ha montado Tezanos en el CIS. Hungría ha votado a la derecha y España hará lo mismo para echar a Sánchez.











