Vox no puede ser la muletilla del sanchismo en Casarrubios del Monte
Miguel Ángel Villaverde.- En un momento político marcado por la fragmentación del voto en el espacio del centro-derecha, se hace necesario abrir un debate sereno y estratégico sobre el papel de cada formación en el ámbito municipal. En este contexto, resulta legítimo plantear una reflexión dirigida a Vox: ¿tiene sentido concurrir en el municipio de Casarrubios del Monte si ello puede impedir la formación de un gobierno alternativo al sanchismo liderado por Rocío Pérez?
Las elecciones municipales no son únicamente una competición de siglas, sino un ejercicio de responsabilidad sobre la gobernabilidad de los ayuntamientos. En Casarrubios, la división del voto entre Partido Popular y Vox ha facilitado que el partido sanchista, aun sin ser mayoritario, esté gobernando y destrozando el municipio. Este fenómeno no es nuevo, pero sí especialmente relevante en un escenario político cada vez más ajustado.
Vox ha demostrado en los últimos años que es una fuerza política con un apoyo considerable. Sin embargo, esa misma fortaleza puede convertirse en un obstáculo cuando el sistema electoral penaliza la dispersión del voto. En municipios como Casarrubios, donde unos pocos concejales marcan la diferencia, la concurrencia separada puede traducirse en una pérdida de representación conjunta.
Por ello, sería oportuno que Vox valorase la posibilidad de no presentar candidaturas en municipios donde su presencia no garantice representación suficiente y, en cambio, sí pueda restar opciones a un gobierno liderado por el Partido Popular. Esta no sería una renuncia ideológica, sino una decisión táctica orientada a maximizar la influencia del conjunto del espacio político que ambos partidos comparten en determinados ámbitos.
La política útil exige, en ocasiones, sacrificios estratégicos. La historia reciente de otros países europeos muestra que la coordinación electoral entre fuerzas afines puede ser clave para asegurar gobiernos estables y coherentes con una mayoría social determinada. En este sentido, una retirada selectiva de Vox en Casarrubios (municipio en el que no tiene posibilidad alguna de aumentar su exigua representación municipal) podría interpretarse como un gesto de responsabilidad, patriotismo y visión a largo plazo.
No se trata de diluir identidades ni de imponer subordinaciones, sino de reconocer que el sistema electoral vigente premia la concentración del voto. Si el objetivo común es desplazar a la izquierda sanchista de Casarrubios, la cooperación —aunque sea indirecta— puede resultar más eficaz que la competencia.
Vox tiene ante sí la oportunidad de demostrar que, por encima de su proyecto político propio, está el interés de España en la configuración del poder local. La decisión de no concurrir en el municipio de Casarrubios, lejos de ser una debilidad, podría convertirse en una muestra de madurez política y compromiso con un objetivo mayor: garantizar una alternativa política viable, sólida y decente.
*Abogado y colaborador de AD.











