Basta ya de acoso político en Casarrubios
Vecino de Casarrubios del Monte (Remitido) Denunciamos públicamente el continuo acoso político por parte del alcalde sanchista de Casarrubios, Jesús Mayoral, y su teniente de alcalde, Montserrat Salazar, hacia nuestra portavoz Rocío Pérez.
Cuando faltan ideas, faltan proyectos y falta gestión, algunos optan por atacar personalmente a quien sí trabaja, propone y lidera.
La falta de soluciones para nuestro municipio nos mantiene sumidos en el atraso, y pretenden enmascarar sus vergüenzas acosando de manera continuada a Rocío Pérez, dejando en evidencia algo que cada vez es más evidente: nervios, envidia y complejos políticos.
Hay algo que nadie puede negar: Rocío Pérez brilla por sí misma. Su profesionalidad como farmacéutica adjunta va mucho más allá de su trabajo diario en la farmacia de Calypo. Y no lo decimos nosotros. Lo decís vosotros, los vecinos, que conocéis de primera mano su cercanía, su compromiso y su valor humano, mucho antes de que decidiera dar un paso más y servir también desde la política. Porque sí, antes de entrar en política, Rocío ya estaba al lado de los vecinos.
Lo demostró durante la pandemia. Lo demostró durante la DANA. Lo demuestra cada día en silencio, en muchos episodios que no salen en los titulares pero que los vecinos conocen. Y lo seguirá demostrando.
Ese brillo propio, su valor humano, su capacidad de liderazgo y su vocación de servicio, están generando muchos nervios en el PSOE de Casarrubios de cara a las próximas elecciones municipales.
Porque saben que Rocío representa una alternativa real, y temen perder lo que durante años ha sido para ellos su particular “gallina de los huevos de oro”.
Y aquí hay una diferencia muy clara que los vecinos conocen: mientras muchos ediles del PSOE de Casarrubios mantienen una dependencia económica directa del Ayuntamiento, Rocío Pérez no necesita la política para vivir.
Para Rocío, lo fácil sería seguir centrada exclusivamente en su trabajo en la farmacia, sin complicaciones ni ataques personales. Pero su vocación de ayudar a los demás le ha llevado a salir de su zona de confort y a anteponer los intereses de los casarrubieros por encima de los suyos propios.
Quien ataca sin argumentos demuestra debilidad y quien trabaja por los vecinos demuestra liderazgo. Y cada día queda más claro que Casarrubios necesita liderazgo, ideas y valentía… no acoso político ni ataques personales.












