¿Estados Unidos puede abandonar la OTAN?

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se reunirá el 8 de abril con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Guerra, Pete Hegseth, en Washington. (X/Archivo)
Las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han reavivado el debate sobre la posible salida de esta nación de la OTAN. Ocurre todo esto en un contexto internacional marcado por tensiones crecientes, especialmente por la guerra en Irán. El líder norteamericano ha criticado duramente a la Alianza Atlántica, calificándola de “tigre de papel” tras la negativa de varios países europeos a implicarse militarmente en el conflicto.
Este escenario ha generado confusión sobre los mecanismos reales para abandonar la OTAN. Según el artículo 13 del Tratado del Atlántico Norte de 1949, cualquier país puede retirarse notificando formalmente su decisión a Estados Unidos. Estados Unidos actúa como depositario del tratado. La salida se haría efectiva un año después de dicha notificación.
Sin embargo, el caso estadounidense presenta particularidades que son mencionadas por el periodista James Thomas en un artículo publicado en Euro news. En el texto él explica que a nivel interno, una ley aprobada en 2023 establece que el presidente no puede retirarse unilateralmente del tratado sin el respaldo de dos tercios del Senado o una legislación específica del Congreso. Además, esto complica significativamente cualquier intento de salida y podría derivar en disputas legales que llegarían hasta el Tribunal Supremo.
Expertos advierten que existe un riesgo aún mayor que una retirada formal: una desvinculación práctica. Esto implicaría que Estados Unidos permanezca nominalmente en la OTAN. Sin embargo, reduciría drásticamente su compromiso, debilitando el principio de defensa colectiva establecido en el Artículo 5.
El impacto de una menor implicación estadounidense sería profundo, dado que el país aporta cerca del 60 % del gasto en defensa de la Alianza. Europa y Canadá tendrían que afrontar importantes desafíos logísticos y estratégicos.
Aunque ningún país ha abandonado completamente la OTAN, el precedente más cercano es Francia. En 1966, Francia se retiró de la estructura militar integrada, aunque permaneció como miembro político.











