Copa Chenel en San Agustín de Guadalix: Lo que el viento se llevó…
La cuadrilla del Búcaro.- Lo que el viento se llevó… Pudo ser una gran tarde de toros la de ayer en San Agustín de Guadalix en la Chenel, con toreros muy mentalizados y preparados, y toros manejables y nobles, con mejor nota para los de Partido de Resina, nobleza de cara alta y fijeza, y desigualdad en los Moreno Tabernero. En general el encierro dejó opciones para torear y expresarse, pero el eolo cruel, condicionó el resultado final del festejo. Aunque, pese a todo, surgieron brotes verdes para la esperanza.
No tuvo suerte Tomás Campos, con el peor lote, buscando las vueltas a sus adversarios con firmeza y oficio, pero escaso rendimiento. Los caprichos del destino no le eran favorables al pacense, que quiere recuperar, y ojalá lo consiga, aquel torero que disfrutamos en Francia no hace tantos años.
Héctor Gutiérrez llegó muy rodado del invierno mexicano, y se notó. Tuvo gusto y oficio en el primer trasteo, con pasajes de templados muletazos y buen trazo, malogrados con los hierros y cerca del tercer aviso. En el sobrero quinto de Manuel Sanz, peleó contra demasiados adversarios en entregada lucha.
Mario Navas es uno de los toreros con más ambiente de la Chenel, y en verdad que el vallisoletano no defraudó. Con el de Partido de Resina dejó muletazos de categoría, destacando el ramillete al natural de arrebatado concepto, y destilando atractiva y singular personalidad. Pero aun me gustó más en el sexto, con un viento que era huracán, jugándose el pellejo y arrancando naturales de valor de verdad, de torero con agallas y raza para salir del injusto banquillo. Si mata sale a hombros. Pero no importa, la necesidad de volver a verlo es imperiosa.
Por unas razones u otras, se llevó con claridad la ventosa tarde y es el primer impacto de esta bonita Chenel, que este año tiene un elenco de gran altura y competencia. Y sin olvidar que el factor suerte estará presente en más de un festejo. Para los actuantes de hoy, la climatología ha sid












