Mano a mano de altura
Manuel Recio Abad. Suite Información.- Cuando el frío va pasando y el clima se atempera, cuando el olor del azahar nos despierta los sentidos, la gran metrópoli del sur de Europa, Sevilla, renace. Según un reciente reportaje publicado por el prestigioso periódico británico The Telegraph, la capital andaluza ocupa el tercer puesto en el ranking “The World’s Greatest Cities”.
Sin duda alguna la Maestranza y todo lo que sucede dentro y alrededor de ella tienen algo que ver con tan alta distinción.
Fue aquí, a orillas del Guadalquivir, en la Baja Andalucía, donde se gestó la ciencia de lo inexplicable: la magnitud del toreo. Algo que no pocos entienden y que prácticamente a todos fascina.
Los mano a mano son considerados la máxima expresión de rivalidad y competencia dentro de la tauromaquia. Tradicionalmente han sido considerados como un espectáculo de carácter singular en el que dos espadas se enfrentan, compartiendo cartel y lidiando tres toros cada uno, con la finalidad de medirse cara a cara y dilucidar la supremacía de el uno sobre el otro.
A veces se dieron a cara de perro, con quites a pares y un deseo tremendo por demostrar ser el mejor superando al otro. También sucede que son los propios aficionados partidarios de uno y otro quienes propician este tipo de espectáculo de indudable emoción y raigambre.
Se midieron en mano a mano Francisco de Paula Montes Reina “Paquiro” y Rafael Molina “Lagartijo”; José Gómez Ortega “Gallito” y Juan Belmonte, quienes un 28 de febrero de 1915 protagonizaron un mano a mano que provocó verdaderas pasiones a nivel nacional. Manuel Rodríguez “Manolete” y Carlos Arruza también se midieron, no obstante su enorme amistad, en esta clase de acontecimiento.
Nos ha tocado vivir una era convulsa de la historia del hombre, padecer una clase de mano a mano violento entre países que sólo nos acerca al convencimiento de sentirnos como hormigas en un desbordamiento.
Los aficionados taurinos tenemos la gran suerte de poder disfrutar y deleitarnos con los mano a mano de verdad. En la primavera hispalense todo acontecimiento taurino cobra especial relevancia.
La cita era en el restaurante Malandro, situado en el Arenal, en la calle paralela a Iris, ese callejón a través del cual los toreros acceden al patio de caballos de la Real Maestranza. Hoy no tocaba desarrollar ese inmortal arte en movimiento, sino en tomar la palabra y explicar que se siente cuando faltan días para el gran mano a mano de Manuel Escribano y Borja Jimenez, el ya próximo sábado 18 de abril, ante los toros de la ganadería de Victorino Martín. Amigos pero rivales en el ruedo. Dos estilos y conceptos diferentes de hacer el toreo, dos personalidades distintas pero coincidentes en mucho a la hora de valorar y expresar sus sensaciones en la lidia de los toros de este encaste Albaserrada, una línea genética singular derivada del Conde de Santa Colona y origen Saltillo. Ante ellos deberán conjugar rivalidad y certeza. Toros iguales sea cual sea la plaza donde se lidien, comenta el maestro Escribano. Empiezan a oírse nombres de toros importantes, ya famosos, de esta divisa para la vida profesional de ambos matadores.
Como no referirse al indultado “Cobradiezmos”:…-“me creó dificultades desde el principio de la faena…pero lo entendí. Sí, lo entendió muy bien y ambos pasaron a engrosar la mejor historia de la tauromaquia. -“Fui varias veces a verlo al campo, pero era complicado acercarse a él porque se arrancaba de lejos…”.
El maestro Borja Jimenez nos recuerda también el nombre de aquel gran toro de su primer triunfo en Madrid: “Paquecreas”. Como olvidar así mismo a aquel sexto de la tarde en la corrida In Memoriam del domingo día 15 de junio de 2025, de nombre “Milhijas” al que formó un verdadero lío con salida a hombros.
Escribano expone que el matador intuye de alguna forma el triunfo. Nos habla de un toro de Miura : “Datilero” del que soñó que le estaba esperando para auparlo arriba del escalafón, sin tiempo para más pues le comunicaron la sustitución la noche anterior al día de la corrida.
Jimenez recuerda la faena al Victorino “Baratero” como una de sus preferidas. Nos habla de “Mosquetón” Manuel Escribano.
En un mano a mano verbal exponen las diferencias de estos toros y el resto. Exigen entrega y mucha concentración pues son muy sensibles a los toques. Si cometes un solo error su lidia no será la misma. Es un toro que exige mucho.
Vuelven a oírse nombres de astados importantes como “Bohemio”, indultado por Manuel Escribano en Alicante.
“Se disfrutan los triunfos mucho más que los conseguidos ante toros de otras ganaderías”, comenta Jimenez.
Noelia López, quien va moderando la charla a la perfección, baja del escenario y… hablan las madres de los toreros: Lola Nogales y Marifé Avecilla. Los padres, Francisco Escribano y Javier Jiménez, orgullosos de sus hijos, están también presentes en el evento. Ambas madres coinciden: se sentían toreros desde niños y que llegaran en verdad a serlo era irremediable.
El acto llega a la recta final. Se ha hecho corto. Una ultima mención referente a la corrida de Miura, que estoqueará el domingo de Feria 26 de abril, por parte de Manuel Escribano, deseando a la afición que sea una feria bonita y emocionante para todos.
Comienza una nueva temporada y la expectación ya se siente. La taquilla nota gran demanda con el papel ya agotado para algunas tardes. Excelente el programa oficial del abono en formato de revista.
Buen comienzo para la nueva empresa.
Solo queda desearles a todos suerte, vista y al toro.











