José Antonio Rodríguez, emoción, Esperanza y Sevilla
Miguel Ángel Jiménez.- La ciudad de Sevilla ha escuchado este Domingo de Pasión la voz de José Antonio Rodríguez Benítez, encargado de pronunciar el Pregón de la Semana Santa de 2026 en el Teatro de la Maestranza, escenario habitual de este acto mayor de la palabra cofrade.
Periodista sevillano, vinculado desde hace décadas a la información local y al ámbito de las hermandades, Rodríguez Benítez ha desarrollado una trayectoria caracterizada por el conocimiento profundo de la tradición y por una mirada atenta al pulso de la ciudad. Su designación como pregonero respondía a ese perfil de cronista cercano, capaz de trasladar al lenguaje la complejidad espiritual y cultural de la Semana Santa.
El pregón de 2026 se ha distinguido por su tono contenido y reflexivo, articulado a través de una sucesión de pasajes que han conjugado evocación, análisis y testimonio personal. Sin renunciar a la tradición literaria del género, Rodríguez Benítez ha incorporado una lectura consciente del presente, situando la Semana Santa no solo como manifestación estética, sino como expresión viva de fe y de comunidad.
Entre las referencias devocionales, han ocupado un lugar destacado la Virgen de la Esperanza Macarena, al hilo de su reciente restauración, y la Esperanza de Triana, evocada en su dimensión misionera y en su presencia en los entornos más necesitados. Estas menciones han sido abordadas desde una perspectiva que trasciende lo meramente iconográfico, para adentrarse en el significado social y espiritual de ambas devociones.
Uno de los momentos de mayor intensidad del discurso ha venido marcado por el recuerdo a Sandra Peña. La alusión, sobria y profundamente respetuosa, ha introducido en el pregón una reflexión sobre el sufrimiento contemporáneo, en este caso vinculado al acoso escolar. Lejos de cualquier recurso retórico superfluo, el pregonero convirtió este pasaje en una llamada a la conciencia, integrando el dolor individual en una dimensión colectiva que interpela a la sociedad.
El texto ha incorporado asimismo referencias a la memoria personal y familiar, integradas con naturalidad en el conjunto del discurso, así como una consideración expresa hacia el papel de las hermandades de vísperas y del trabajo artesanal vinculado a la Semana Santa.
De este modo, el pregón ha ofrecido una visión amplia, en la que tradición y presente conviven sin ruptura.
Las reiteradas muestras de aprobación del público han acompañado un pregón que se inscribe en la línea de las grandes oratorias sevillanas por su equilibrio entre forma y contenido. Sin excesos, pero con firmeza, José Antonio Rodríguez Benítez ha construido un discurso que responde a la exigencia del acto y a la responsabilidad de quien se dirige a toda una ciudad.
El pregón de 2026 queda así como testimonio de una Semana Santa entendida en su plenitud: como manifestación de fe, como herencia cultural y como realidad viva, abierta a los interrogantes y desafíos del tiempo presente.
*Delegado de AD en Sevilla











