Cuba y el «Convoy» de los mercenarios a los que no les conviene la caída del régimen castrista
Marcelo Duclos.- Mientras desde los Estados Unidos se reconocen los diálogos con la cúpula del castrismo, que podría estar de salida, arribó esta semana a Cuba un «Convoy» de «solidaridad» de varios referentes de la izquierda internacional, como el fundador de Podemos, Pablo Iglesias.
La actitud de los preocupados socialistas que se hicieron presentes en la isla para cuestionar la «avanzada imperialista» podría tener más de una razón, todas muy lejos de la preocupación por una población que sufre los padecimientos de una brutal dictadura que se supo mantener desde 1959.
Aunque no haya interés ni ninguna solidaridad con el siempre mencionado «pueblo cubano», los socialistas internacionales, preocupados por la continuidad del régimen, pueden que estén haciendo lo posible para boicotear o demorar una eventual salida de la tiranía. Los personajes como Iglesias ya perdieron demasiado con un chavismo en retirada, que siempre fue un generoso sponsor para los que querían replicar la intentona izquierdista en sus países de origen. Perder también a Cuba sería otro golpe muy duro.
Como era de esperar, la crítica a la bochornosa visita llegó de todos lados, ya que los finos y elitistas socialistas se hospedaron en los hoteles de lujo que tiene La Habana de la hipocresía. Desde las suntuosas instalaciones de las inaccesibles habitaciones para los cubanos de a pie, Iglesias dijo que la situación en el país no es tan grave y que todo lo malo que sucede es culpa de Estados Unidos. Como siempre…
Mientras tienen el teléfono abierto con Washington, con los claros antecedentes recientes de Venezuela e Irán, desde el régimen se mantiene en público la vieja retórica comunista: «Participamos en el acto de bienvenida al Convoy Nuestra América, una iniciativa que en nombre de la solidaridad y las causas justas ha unido a más de 600 personas de diversas latitudes en una certeza: Cuba no está sola», dijo desde sus redes sociales el primer ministro cubano, Manuel Marrero.
El espectáculo de la decadencia de los últimos días puede que haya tocado fondo, con la entrega un fusil de combate al cantantautor Silvio Rodríguez. Desde el gobierno se aseguró que es para «defender la patria ante cualquier agresión de los EEUU». El espectáculo bochornoso recuerda a un Diego Armando Maradona, que cobraba en lingotes de oro del chavismo, decir que estaba listo para ir a la guerra por Chávez y Maduro. Sin embargo, con mirar las caras de Díaz-Canel y sus cómplices, todo parece indicar que algo estaría llegando a su fin. Desde la presentación de la CPAC en Budapest, el presidente Javier Milei aseguró que el régimen cubano podría estar viviendo sus últimos meses.
Sin el chavismo y sin el castrismo -regímenes que sobrevivieron hasta a los mismos Chávez y Castro- los demagogos socialistas que fomentan el fracasado recetario comunista alrededor del mundo contarán con muchos menos recursos para hacer
política o para mantenerse en el poder. Allí se entiende mucho de la preocupación por la subsistencia de dos injustificables dictaduras que afortunadamente estarían llegando a su fin.











