La histeria que provocó la Inteligencia Artificial en redes sociales y el peligroso caso del dictador «cool» de Burkina Faso

Traoré arma su fachada digital con las ideas de Thomas Sankara, el expresidente de la nación que falleció en un atentado, reconocido como un héroe nacional por promover la unión. También apunta a captar seguidores como el «Che Guevara africano», al copiar el discurso de autosuficiencia del comunista argentino, cómplice del régimen cubano. (X)
Gabriela Moreno.- El dictador de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, dejó atrás el anonimato de su gobierno autoritario, que reprime a la disidencia y critica a Occidente, con el uso de Inteligencia Artificial. A tres años del golpe de Estado que lideró para tomar el poder, el militar africano se posiciona de forma inesperada en redes sociales con montajes de discursos y respaldos falsos de artistas como Beyoncé, Eminem, Rihanna y R. Kelly.
Los videos sobre él crecen en TikTok e Instagram mediante la etiqueta #ibrahimtraore. Según Confidencial, hay 96000 piezas audiovisuales disponibles de «todo tipo» del mandatario, que pretenden consolidar su imagen internacional con deepfakes y la viralización de publicaciones con engañosos logros administrativos, entre ellos, la fabricación de un auto eléctrico burkinés, pese a corresponder a marca de un vehículo de origen chino que fue adulterada por un empresario local.
Hasta el Vaticano aparece en la lista de instituciones utilizada para sus fines comunicacionales. Ya la Santa Sede desmintió un discurso del papa León XIV, donde calificaba a Traoré como “el grito justiciero de un continente oprimido”.
Fachada digital de manipulación
Traoré arma su fachada digital con las ideas de Thomas Sankara, el expresidente de la nación que falleció en un atentado, reconocido como un héroe nacional por promover la unión. También apunta a captar seguidores como el «Che Guevara africano», al copiar el discurso del comunista argentino, cómplice del régimen cubano.
De esa forma irrumpe en las redes sociales. Todas son de interés para el dictador de 37 años de Burkina Faso, que pretende ocultar el envío de sus adversario a la primera línea del frente de la guerra que mantiene en el norte del país con los yihadistas.
Un hype de mentiras
La Inteligencia Artificial es aliada del dictador de Burkina Faso en momentos cuando enfrenta el escándalo por el aumento de la violencia de extremistas islamistas durante su mandato, sumado a la acusación de masacres civiles emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos.
Él sabe que se erosiona la confianza sobre él con la extensión de su estadía en el poder, a partir del incumplimientos de la promesa de elecciones y una transición hacia un gobierno civil. Ya Traoré tomó el control de instituciones claves, como el sistema judicial y los medios de comunicación. Además prohibió las manifestaciones de la oposición.
El dictador de Burkina Faso, quien también es geólogo y derrocó al presidente interino Paul-Henri Damiba, es el nuevo engendro de la propaganda digital, que impulsa un discurso antiimperialista para colarse en las tendencias. No actúa solo: cuenta con el respaldo de Rusia y el régimen chino de Xi Jinping, quienes, a través de proxies y estrategias digitales, alimentan una narrativa de desinformación que lo posiciona como un fenómeno en internet.
El peligro del Sahel
La difusión de contenido favorable lo oxigena para expulsar sin explicaciones a empresas occidentales del país, anunciar la nacionalización de recursos y alinearse con los gobiernos de Mali y Níger, con el fin de impulsar ‘La Revolución de las boinas».
Esa es la meta en redes sociales de las dictaduras del Sahel que reúne a la de Malí que comenzó en 2021 con Assimi Goïta, la de Burkina en 2022 y la de Níger en 2023 con Abdourahamane Tchiani. En conjunto apuestan por un africanismo que recupera las materias primas nacionales y busca apoyos en otras latitudes, sobre todo en Rusia y China.
«Todos estos países enfrentan guerras contra yihadistas o separatistas, tienen problemas para controlar su territorio y sus sistemas están lejos de ser desarrollados pese a tener buenos recursos naturales. El discurso antioccidental es fácil que cale y que se vea ahí una salida», sostiene la investigadora Beatriz Mesa.
A Pekín y Moscú le conviene el panorama, porque Burkina Faso está entre los cinco mayores productores de oro africanos, con más de 70 toneladas anuales. Traoré inició auditorías en contratos mineros y estableció la Burkinabé Gold Factory, que ya produce lingotes con sello nacional.











