Hasta siempre, amigo
AR.- Malagueño incombustible, representante español en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra, colaborador de AD de larga data, pero sobre todo, amigo leal de quien escribe. Hablo de Pedro Altamirano, sin embargo nuestras diferencias puntuales, compañero de trincheras durante años, que esta madrugada se nos ha ido para siempre.
Interlocutor privilegiado de nuestro país ante el gobierno marroquí, Pedro combinó siempre un profundo sentimiento de identidad andaluza con un acrisolado amor a España. Poseedor de una portentosa cultura y con un punto polemista, que elevaba a veces nuestras discusiones sobre temas de la actualidad a territorio movedizo, la respuesta de Pedro a la crónica presente era el fiel reflejo de una postura crítica ante la España actual, que se hallaba íntimamente vinculada con la angustia espiritual, la turbulenta confusión y el incesante drama que sienten y perciben cada vez más españoles con relación a la degradada vida social, económica, moral y política de la nación.
Hoy no escribo un adiós cualquiera, porque despedir a un amigo nunca es algo sencillo. No se trata solo de decir “hasta luego”, sino de reconocer todo lo que ha significado Pedro en mi vida.
Pedro era de esos amigos que no aparecían solo en los momentos importantes, también en los días normales, que gracias a él dejaban de serlo. Pedro entendía sin necesidad de explicaciones y convertía momentos simples en historias que duran para siempre.
Hoy toca despedirse, y aunque la palabra suene definitiva, sabemos que no lo es. Porque las verdaderas amistades no entienden de distancias ni de tiempo. Se quedan en las conversaciones pendientes, en las risas compartidas y en cada pequeño detalle que nos recuerda lo vivido.
Pedro se ha ido, pero nos deja una huella imposible de borrar. Me quedo con todo lo aprendido, con los momentos vividos y con la certeza de que, pase lo que pase, siempre habrá un lugar donde volver a encontrarnos.
Por eso esto no es un adiós, es un “nos vemos pronto”. Porque los amigos de verdad nunca se pierden, solo toman caminos distintos por un tiempo.
Gracias por todo. Gracias por tanto. Buen viaje, amigo.












