Un estudiante que habría grabado a 150 mujeres en baños públicos dijo «no estar seguro de su género»
Oriana Rivas.- Un estudiante universitario se convirtió en el centro del debate en Australia luego de grabar en secreto a mujeres dentro de baños públicos. El acusado se llama Bao Phuc Cao, de 23 años, inscrito en la carrera de biomedicina de la Universidad de Melbourne. Sin embargo, la indignación llegó cuando se supo que —una vez capturado por la policía— dijo que había entrado porque “no estaba seguro de su género”.
Este caso nuevamente pone sobre la mesa los argumentos de la ideología de género frente a los riesgos de permitir a una persona ingresar a ciertos espacios, solo porque se «autopercibe» con un sexo distinto. Como resultado, Bao Phuc Cao no solo causó » un profundo impacto en la denunciante”, tal como dijo la juez del caso, Michelle Mykytowycz, sino que revela cómo las políticas permisivas de ese país afectan a la sociedad.
El acusado no solo agredió a una mujer. El caso comienza cuando Cao vivía en un alojamiento estudiantil en el centro de Melbourne en el año 2024. En ese momento, una estudiante que se estaba duchando notó un teléfono que la grababa debajo del cubículo. El dispositivo pertenecía a Cao. Cuando la policía revisó su celular encontró algo más grave: cientos de fotos y videos grabados clandestinamente. Las autoridades estimaron que hasta 150 mujeres podrían haber sido filmadas sin saberlo.
Sin castigo por filmar a mujeres sin consentimiento
Cao fue arrestado en aquel episodio de 2024 y acusado. No obstante, el tribunal solo impuso una orden de libertad supervisada y lo obligó a asistir a un programa para delincuentes sexuales. No hubo condena penal, por lo que tampoco se le registraron antecedentes.
Volviendo al caso de Bao Phuc Cao, su excusa llegó en un episodio posterior, en febrero de 2025. Allí fue cuando grabó a la mujer en el baño. Cuando la policía le preguntó por qué estaba en ese lugar, respondió «no estar seguro de su género”. Aunque el argumento no fue tomado por el tribunal como defensa legal, posiblemente el agresor lo vio como un elemento útil cuando fue capturado.
Hace pocas horas compareció ante el Tribunal de Magistrados de Melbourne para la lectura de su sentencia. Se declaró culpable. Pero tampoco sufrió consecuencias legales. Por el contrario, deberá cumplir con una orden «de buena conducta» y con órdenes de corrección comunitaria previamente vigentes.
La ideología de género avanza en Australia
En Australia los efectos de la agenda progresista son evidentes. Promover el acceso a espacios dependiendo de la identidad «autopercibida» genera a su vez un problema potencial: abrir la puerta a que agresores utilicen ese argumento como coartada. Casos similares se han visto en Estados Unidos y en España, donde hombres que se perciben mujeres invaden baños e incluso disciplinas deportivas.
Esto provoca que por sus capacidades físicas, desplacen a mujeres de los primeros lugares. Con la llegada de la Administración Trump se le retiraron trofeos al atleta trans Lia Thomas para acabar con la agenda woke. Pero en el país europeo, los estragos continúan protegidos por el Ministerio de Igualdad del Gobierno español de Pedro Sánchez.
Australia parece que aún tiene un largo camino por recorrer en materia del avance de la agenda progresista. Solamente la ley federal Sex Discrimination Act 1984 prohíbe discriminar a alguien por su identidad de género en empleos, educación y vivienda. Es decir negar acceso a alguno de estos por identidad de género puede ser ilegal. Entonces, en lugar de prohibiciones, algunas ciudades promueven baños “all-gender” en edificios públicos.











