Rocío Pérez, la alternativa decente en Casarrubios del Monte
José Valencia.- Para muchos vecinos del municipio toledano de Casarrubios del Monte, la portavoz municipal del PP, Rocío Pérez Vicioso, representa un modelo de virtudes y un monumento a los valores decentes. De facto se ha convertido en la líder de los que quieren un partido que se parezca lo menos posible al mercado de vanidades que es hoy la política española. Cuenta con amplios avales y respaldos. De entrada representa todo ese cúmulo de virtudes que son, o por lo menos eran, propias de los hombres y mujeres de bien: compañerismo, lealtad, compromiso, disciplina, altura patriótica de miras…
Rocío Pérez es sin duda una de las principales referencias éticas que tienen ante sí los militantes del PP en la provincia de Toledo. Farmacéutica, madre entusiasta, española genuina y de una pieza, su entereza moral y su voluntad de servir a sus vecinos le obligaron a dar el paso de meterse en política. No lo necesitaba desde la perspectiva de una vida acomodada y resuelta. Solo los grandes hombres y mujeres eligen el camino menos fácil y rentable para ellos, el más accidentado y bacheado para sus familias.
Cada día más vecinos ven en Rocío Pérez la mejor apuesta para sanear este estercolero político del sanchismo en que ha devenido Casarrubios. Ella se mantiene prudente y discreta y deduzco que esa es su principal virtud política. Tiene también el mérito de haber logrado que hasta los escépticos se sientan dichosamente encauzados al firme propósito de que les caiga mejor el partido que ella representa. Pocas personas serían capaces de poner tan en alza el valor de lo que a todos nos une como esta manchega de gesto pausado y verbo convincente.
De cara a los próximos comicios municipales, muchos ya sienten pasar por sus corazones desengañados el alentador soplo de la esperanza. Rocío Pérez es la respuesta.
Estoy seguro que con ella al frente del PP en esta coqueta localidad manchega fronteriza con Madrid, muchos votantes desengañados encontrarán el resorte vital que le permita recobrarse, porque se quiera o no, no será ni un alcalde sanchista, ni mucho menos el veletista Page, quienes conduzcan a Casarrubios a su destino histórico.
Los vecinos de Casarrubios, en cuyo sentido común confiamos, deberán espabilar en esta crisis de identidad si no quieren que su municipio se consolide como el chiringuito de un puñado de arribistas y trepas. Es legítimo que haya gente que quiera impedirlo. Alguien que como Rocío, arregle este incierto panorama con el aire de un decoroso deber moral.
Rocío Pérez es una política con porvenir, lejos, bien lejos de quienes se valen de la política para servirse a ellos mismos. Casarrubios merece tenerla a ella al frente de la institución municipal y no a un regidor que pastorea en los siniestros predios del sanchismo.
Rocío Pérez nos reconcilia con la devaluada actividad política. Alimenta nuestra confianza que lleve tan a cuesta la exigencia del deber en nombre del más estricto sentido de la decencia y de la dignidad humana, con una clara vocación de servicio público, orientada a lograr un municipio más próspero, más cuidado y con mayores oportunidades para todos sus vecinos.











