Roma no paga traidores. ¿Le suena al lector? La historia se repite
Manuel Recio Abad.- Traiciones que cambiaron la historia de España. La historia de España ha estado marcada por figuras acusadas de traición, cuyas acciones alteraron el devenir del país por motivos políticos, ambición o cambios de bando.
En Lusitania vivió durante la segunda mitad del siglo II antes de Cristo, aproximadamente entre el año 180 y el 139, un pastor llamado Viriato. Lideró con éxito las revueltas contra la invasión de Roma. Todo un experto en la guerra de guerrillas que trajo en jaque a las centurias imperiales de las legiones romanas. Viriato fue traicionado, siendo asesinado mientras dormía por tres de sus propios hombres: Tebennus, Ditalco y Mastigias. Estos traidores habían sido hábilmente sobornados por el general romano Quinto Servilio Cepión, quien buscaba poner fin a la resistencia lusitana de la manera más efectiva. La traición de estos hombres, que se quedaron sin cobrar lo acordado, es un recordatorio trágico de cómo la desunión interna suele ser explotada por indeseadas fuerzas externas y en eso, dividirnos, los españoles hemos demostrado verdadera maestría a lo largo de nuestra historia.
Otra figura clave modelo de traidor al uso es la del Conde don Julián, el gran facilitador de la invasión musulmana. Don Julián es el nombre hispanizado que se le da al Comes Julianus de los cronicones, gobernador de Ceuta que ayudó a los musulmanes en su entrada en Hispania en el año 711, acabando así con el Reino Visigodo. El supuesto motivo(el traidor siempre encuentra alguna justificación), fue vengar la deshonra de su hija por el rey Don Rodrigo.
¿Y dónde situamos en la lista de traidores a Bellido Dolfos? Nunca entendí por qué su padre se llamaba Dolfos Bellido y del cual al parecer le venía la pasión por traicionar. Estamos ante la figura del traidor por antonomasia según la Historia y el Romancero. En el año 1072 asesina cobardemente al rey Sancho el Fuerte ante las murallas de Zamora.
La historia señala a Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV y símbolo de la corrupción de la Corte, como el responsable de las alianzas y la posterior entrega de España a Napoleón, emperador de los franceses.
Tres siglos antes Antonio Pérez del Hierro, secretario de Cámara y del Consejo de Estado de Felipe II fue juzgado y condenado como culpable de los cargos de traición a la Corona y del asesinato de Juan de Escobedo. Huyó a Francia y más tarde a Inglaterra para fomentar la leyenda negra contra España.
El rey absolutista Fernando VII tras finalizar la Guerra de la Independencia, deshizo todas las reformas liberales que pudo, lo que provocó un retroceso en los derechos y libertades de los españoles.
Su reinado (1808, 1814-1833) estuvo marcado por la represión política contra los liberales, siendo el máximo responsable del cautiverio francés y la pérdida de la mayoría de las colonias americanas, siendo considerado uno de los peores reyes de la historia de España.
En 1831 el general Torrijos es fusilado junto a cuarenta y ocho de sus compañeros en la playa de san Andrés de Málaga, sin juicio previo, acusado de alta traición y conspiración contra los “derechos sagrados de la soberanía de Su Majestad”. Otros veintidós más serian fusilados en Almería.
También en tierras catalanas tenemos un ejemplo de traidor a España: Pau Claris. Fue un político catalán y uno de los líderes durante la Guerra de los Segadores. Proclamó la República Catalana en 1641, buscando el apoyo francés contra la Monarquía española, lo que lo convierte en una figura secesionista y traidora a la corona. ¿Le suena al lector? La historia se repite.
“Destruir en Venezuela la raza maldita de los españoles europeos, en que van inclusos los isleños de Canarias… Ni uno solo debe quedar vivo”. ¿A quién piensa el lector que pueda ser atribuida esta “pacífica” frase? Pues a otro traidor de libro a España: Simon Bolivar. Para este sujeto España era la «peor tiranía de la historia» y los españoles una «raza de exterminadores» que llevaban 300 años expoliando el territorio.
Así se ha escrito nuestra Historia de España y así seguimos, con el poder en manos indeseables de unos pocos con un peligroso visionario de lo suyo al frente, que mediante la mentira, el latrocinio y el más implacable de los egocentrismos, siguen traicionando a su patria en un enloquecido y perturbador quehacer diario al que nadie se atreve a colocar en su envoltorio cuál será su fecha de caducidad.











