¿No a la guerra? ¿Sí a la guerra?
Francisco Marhuenda.- La empanada mental del sanchismo es ciertamente monumental. No recuerdo algo igual en la política europea. Es posible que la encontremos en países poco avanzados en el terreno democrático o en regímenes autoritarios. Sánchez ha convertido España en un modelo híbrido, porque se comporta como un auténtico déspota que desprecia a las Cortes Generales, el Poder Judicial y, en definitiva, al Estado de Derecho. Al igual que no quiere presentar el proyecto de Presupuestos con la peregrina excusa de que la economía va muy bien, le gustaría hacer lo mismo con la convocatoria electoral. Una de las cosas más extrañas que me han preguntado estos días es si hay o no una obligación de convocar elecciones cada cuatro años. La realidad es que la Constitución es muy clara y ni siquiera una persona carente de cualquier principio como es Conde-Pumpido podría validar semejante disparate. Cuando concluye el mandato, los parlamentarios pierden esta condición. La Comisión de Venecia es muy clara, también, en este terreno, aunque si no estuviéramos en la Unión Europea, sería capaz de buscarse algún Conde-Pumpido o Galindo que avalara que las elecciones se celebrarán cuando le dé la gana a Sánchez.
La manipulación alrededor del «no a la guerra» refleja muy bien el carácter del inquilino de La Moncloa, así como su absoluta ausencia de principios. Feijóo le criticaba este viernes por no pedir autorización para enviar la fragata a Chipre y que el Congreso se enterara por la televisión. Como es propietario, dicho irónicamente, de una que es la voz de su amo, supongo que considerará que los diputados tienen suficiente con saberlo por esta vía. Con lo que ha hecho desde que llegó a la presidencia, es evidente que atropellar la Constitución y la Ley de Defensa Nacional es algo irrelevante. Lo extraño sería que no lo hiciera. Por supuesto, sabe que no cuenta con una mayoría que le respalde, pero es algo, también, anecdótico, porque todos aquellos que no actúan como sus palmeros, que es el papel de Sumar o el PNV, no se enteran de que realmente se sacrifica por nosotros. Los que le critican no tienen razón. Les falta la clarividencia de entender que Sánchez es un iluminado que defiende a la vez el no y el sí a la guerra.











