El Gobierno de Pedro Sánchez amenaza a los recién casados que no paguen impuestos por recibir regalos
Oriana Rivas.- Los recién casados en España están bajo la mirada del Gobierno socialista de Pedro Sánchez. Y es que Hacienda —como se le conoce al conjunto de instituciones encargados de gestionar impuestos— reveló que hay más control sobre transferencias bancarias, por lo que las parejas próximas a casarse deben rendir cuentas sobre los regalos que les dan.
Es decir, si una pareja recibe 3000 euros (casi 3500 dólares) de regalo por su boda, pero no lo reporta al fisco, puede ser multada con el 50 % del equivalente a ese monto, solo por mencionar una de varias consecuencias. Para entenderlo mejor, en España los regalos de boda (dinero o bienes) se consideran legalmente donaciones. Por eso están sujetos al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD). Las parejas cuentan entonces con seis meses luego de la recepción del obsequio para reportarlo al Gobierno.
Con esto queda en evidencia cómo una vez más la Administración de Pedro Sánchez no hace más que utilizar los impuestos para coaccionar a sus ciudadanos. Una política económica copiada del manual de la izquierda, donde el Estado abusa de su poder sobre la propiedad privada, es decir, del dinero de las personas, en su beneficio. Los medios españoles ahora publican más sobre este tema porque Hacienda está recordando y advirtiendo con mayor ahínco sobre la norma. Si bien esta obligación existe desde 1987, la notificación muestra cómo el país se hunde en una espiral de mayor control estatal.
Impuestos a electrodomésticos de la lista de regalos
Desde el punto de vista del liberalismo clásico, si una persona decide regalar dinero a otra, esto se considera una transferencia voluntaria entre individuos. Nadie fue perjudicado, tampoco hay intercambio forzado y ambas partes consienten. Sin embargo, el Estado al exigir un impuesto sobre ese presente, interfiere en la transacción. Eso equivale a expropiar una parte de esa transferencia. Además, se grava un dinero que ya había pagado impuestos (por ejemplo, cuando la persona que lo ganó producto de su trabajo, lo reporta previamente al fisco).
Sin embargo, nada de esto le importa al presidente del Gobierno español. Menos aún teniendo en cuenta que, según medios de ese país, el precio total de una boda ronda los 24000 euros (casi 28000 dólares). Solo el banquete costaría unos 14000 euros, y por lo general, los novios buscan recabar parte del dinero gastado en los regalos que reciben.
La situación se complica más para los recién casados en España porque también deben reportar al Estados los electrodomésticos u obras de arte que reciban como obsequios. Pilar García de la Granja, periodista en la sección «Economía de bolsillo», de COPE, explica que estos «regalos en especie» deben valorarse a precio de mercado «y tributar igualmente». La cantidad a pagar depende de la comunidad autónoma donde se celebre el enlace, así como del valor de cada regalo y alerta que «hay que declarar desde los 100 euros».
A costa de las nueva uniones matrimoniales, Pedro Sánchez financia sus programas estatales, aumentando el gasto público. Solamente el gasto agregado de las administraciones públicas pasó de situarse en torno a los 500.000 millones de euros en 2018 a alcanzar aproximadamente 725.000 millones en 2024. Eso se traduce en incremento nominal cercano al 45 % en apenas seis años.











