Andalucía: orgullo, luz y futuro en el 28 de febrero
Cada 28 de febrero, Andalucía se viste de gala para celebrar mucho más que una fecha en el calendario: celebra la identidad de un pueblo que ha sabido convertir su historia, su identidad española y su carácter en una de las expresiones culturales más ricas y admiradas del mundo. El Día de Andalucía es una oportunidad para reivindicar un presente vibrante y un futuro lleno de posibilidades.
Hablar de Andalucía es hablar de luz. De una tierra donde el sol no solo ilumina paisajes de una belleza incomparable, sino también el talento, la creatividad y la hospitalidad de su gente. Desde sus playas infinitas hasta sus sierras majestuosas, pasando por ciudades monumentales y pueblos blancos que parecen detenidos en el tiempo, Andalucía ofrece una armonía entre naturaleza y patrimonio difícil de igualar.
Pero el verdadero tesoro andaluz es humano. El carácter abierto, solidario y alegre de los andaluces ha sido históricamente un puente entre culturas. Esta tierra ha sabido crear una identidad única que hoy se proyecta al mundo a través de su arte, su música, su gastronomía y sus tradiciones. Andalucía no solo conserva su herencia: la reinventa constantemente.
Por eso Andalucía es con diferencia la comunidad española que con más esmero defiende su identidad colectiva, sus señas de identidad propias, lejos,muy lejos, de procesos secesionistas y hechos diferenciales. De Andalucía deberían aprender otras comunidades para recuperar el espíritu de autenticidad de lo que nos une, a salvo de la paganización masiva que vive Europa. Andalucía se ha parapetado contra la cristianofobia que en otras zonas de España es cada vez más patente. Cuando tantas veces se cubre a los andaluces de los peores tópicos, es justo reconocerles que no hayan sucumbido a la influencia de los enemigos de la fe cristiana ni a las perturbadoras infiltraciones de los marxistas culturales. Por eso aquí no están en riesgo las procesiones marianas, ni las multitudinarias romerías, ni el sabor a campo regado con manzanilla, ni el valor cultural de las dehesas, ni el sublime arte de la tauromaquia. Lo insólito es que tantos años de ingeniería social no haya arrastrado a los andaluces a desertar de sus señas de identidad.
El 28F también simboliza el esfuerzo colectivo por alcanzar mayores cotas de bienestar, igualdad y desarrollo, sin renunciar a sus raíces. Hoy Andalucía es sinónimo de innovación en sectores como la agricultura sostenible, las energías renovables, el turismo de calidad y la cultura, demostrando que tradición y modernidad pueden avanzar de la mano.
Celebrar Andalucía es celebrar la pasión por la vida, el orgullo de pertenencia a España y la esperanza en lo que está por venir. Es reconocer que esta tierra no solo emociona a quien nace en ella, sino también a quien la visita y queda para siempre unido a su esencia.
En este 28 de febrero, Andalucía reafirma lo que siempre ha sido: una tierra de talento, de convivencia y de belleza infinita. Una tierra que no deja de inspirar.











