Madrid abre la puerta a los menores en el Circuito de Novilladas 2026
El Circuito de Novilladas de Madrid 2026 ya tiene forma y calendario: nueve festejos entre marzo y julio y ocho novilleros en liza por convertirse en el triunfador de la sexta edición. La presentación oficial y el sorteo, celebrados esta semana, dejan cerrada una de esas citas que, más allá del resultado artístico, funcionan como termómetro del pulso real de la afición en la región.
La clave de esta edición no está solo en los nombres —que siempre importan—, sino en el mensaje: hacer que la gente vaya. Y, sobre todo, que entren quienes aún no tienen rutinas de plaza. Por eso la organización mantiene una política de precios pensada para reducir barreras: la entrada general se fija en 10 euros, con descuentos que bajan el listón hasta cifras difíciles de discutir.
El detalle es revelador. Mayores de 65 años, menores de 26 y Amigos de la Fundación Toro de Lidia pagarán 5 euros, lo mismo que los grupos de diez o más personas. Y hay un gesto que busca directamente el relevo: los menores de 18 años podrán acceder gratis, con la condición lógica de recoger la localidad previamente en taquilla. No se trata de regalar por regalar: se trata de convertir la curiosidad en costumbre.
Esta apuesta por la cantera llega, además, en un momento de ruido político alrededor de la tauromaquia, donde a menudo se discute más el titular que lo que ocurre en el tendido. Frente a esa tensión, Madrid responde con una idea práctica y muy madrileña: abrir las puertas, poner precios asumibles y permitir que la expresión cultural se defienda, sobre todo, con asistencia y no solo con discursos.
El Circuito de Madrid se ha consolidado como un proyecto de novilladas con picadores que cumple ya cinco temporadas recorriendo distintos municipios. Y no camina solo: se integra en el paraguas de la Fiesta del Toro de la Comunidad de Madrid, donde también figuran la Copa Chenel y el Kilómetro Cero. Un ecosistema pensado para que el toro vertebre territorio, economía local y vida cultural sin pedir permiso a la caricatura.
En el fondo, el acierto está en entender lo evidente: si se quiere futuro, hay que facilitar el primer paso. Un tendido con jóvenes no es una foto bonita, es una inversión emocional. Y un certamen que se juega en plazas de la región, con precios populares y un relato claro, puede ser la mejor respuesta a quienes prefieren que el debate se quede en despachos.











