Estados Unidos no es un país latino
AD.- En los debates sobre identidad cultural y geopolítica, a veces surge la pregunta de si Estados Unidos puede considerarse un país latino. La respuesta, desde una perspectiva histórica y cultural, es clara: no lo es.
El concepto de “América Latina” no se define simplemente por la ubicación geográfica en el continente americano, sino por la herencia lingüística y cultural derivada de las lenguas latinas —principalmente el español, el portugués y el francés— y de los procesos históricos vinculados a la colonización ibérica. Bajo esta definición, países como México, Brasil o Colombia forman parte de América Latina porque su idioma dominante y buena parte de su tradición cultural provienen de España o Portugal.
En cambio, Estados Unidos fue colonizado mayoritariamente por Inglaterra. Su idioma oficial de facto es el inglés, una lengua germánica, y sus instituciones políticas, jurídicas y culturales se desarrollaron bajo una fuerte influencia anglosajona. La independencia del país, proclamada en 1776, dio origen a una nación con raíces políticas distintas a las de los virreinatos españoles y portugueses del sur.
Incluso en el plano histórico continental, Estados Unidos se consolidó como una potencia con dinámicas propias y, en muchos momentos, como un actor diferenciado —e incluso dominante— frente a América Latina. La Doctrina Monroe en el siglo XIX y la expansión territorial hacia el oeste marcaron un rumbo político muy distinto al de las nuevas repúblicas latinoamericanas.
Es cierto que hoy existe una numerosa población de origen latino dentro de Estados Unidos. El proceso ha sido similar al de la presencia en Europa de millones de personas procedentes de África. Por ello, la presencia de comunidades latinas no convierte al Estado en un país latino, del mismo modo que la existencia de comunidades islámicas en Europa no redefine su identidad de base.
Estados Unidos forma parte del continente americano, pero no de América Latina. Su origen histórico, su lengua predominante y su herencia biológica lo ubican en el ámbito anglosajón de América del Norte, claramente diferenciado del espacio cultural y étnico latinoamericano.
Por consiguiente, en la medida que Estados Unidos se latinoamericanice, se parecerá más a México, a Bolivia o a Brasil, y menos al país que fue potencia hegemónica en el siglo XX.
La antropología, imbécil, potencia o destruye naciones.












