SALF y lo de Aragón
Fraguas.- En la jornada electoral de Aragón convergen los fantasmas acostumbrados a las cadenas perpetuas de la penuria partidocrática.
Los lamentos de ultratumba del infierno del 78 son la banda sonora penitente del político llorón que acusa al vecino de sus propios fracasos.
Nos desayunamos estos días con que Se Acabó La Fiesta ha sido un roto en las aspiraciones máximas de VOX. Es la exaltación a la vanidad de un partido, que como avisaba Mitchell, aspira a partido de masa y como ley de Hierro se diluye en socialdemocracia, pierde su sentido, se acomoda en la subvención y se siente todopoderoso ¿Quién le ha dicho a ellos que el votante antisistema de SALF les pertenecía?
Hasta donde yo veo, VOX ha duplicado sus escaños, y se ha nutrido de un nuevo voto que otrora fuera del PP, incluso más plausible del mismo PSOE.
Si Alvise Pérez ha triplicado a PODEMOS es por su esencia antisistema, por su cualidades de hartazgo, las mismas que movieron a la gente engañada que votó a la ultraizquierda. Yo mismo procedo de la abstención, como tantos otros. ¿Qué chulería es esa de afirmar que el votante de SALF votaría a VOX de no haberse presentado?
Algunos pensamos que llegará el día en que VOX fagocite al Pp y entonces España será de nuevo bipartidista; al menos ese parece el sueño húmedo de Santiago Abascal.
VOX no quiere cambiar nada, quiere conducir a España a los años 90. A un escenario de calma chicha que someta al país a la insustancia de la mediocridad en un paradigma conocido de falsa seguridad, como sí fuera una democracia efectiva.
Sólo así, fagocitando al PP, VOX dejaría el espacio de ultraderecha, ese espacio que lo avergüenza tanto; y se convertiría en derecha moderada, el sitio donde la izquierda dirigente no pudiera apuntarlo con su dedo acusador ¡Complejos! ¡Complejos de débiles!
Se Acabó La Fiesta, no busca culpables, busca el camino para que la sociedad civil se integre en la política, primer paso para acabar con este sistema. Al contrario que VOX y los demás que buscan que la Sociedad civil se integre en el Estado por medio de sus partidos. Y todos sabemos que significa eso. Es la aceptación de un pseudo fascismo promocionado desde la misma Unión Europea, la integración de las masas en el Estado.
Se Acabó La Fiesta es el puñetazo en la mesa de la nación libre española, del autónomo asfixiado, del trabajador despojado, de pardo currito que se ve deshojado por los vientos de la Hacienda.
Del vetusto empresario que no florece por falta de abono de libertad en sus mercados. Del reo de los mercados colusorios del campo y del transporte.
Se Acabó La Fiesta es el único camino a la Libertad Política (democracia real) en España. Un discurso que encumbró en el 2015 a Santiago Abascal y que abandonó cuando tocó pelo ¡Santiago, cambiaste de opinión!
Con tres semanas de vida, Cristina Falcón ha movido cimientos maños y ha provocado lágrimas verdes y muertes moradas. La lectura es simple. En Aragón y en España no elegimos a los diputados; pero votamos en conciencia en la única libertad que nos queda, la personal. Y esta libertad se deja llevar por la única corriente democrática que existe en la España partidocrática que no es otra que la esperanza de SALF.
El inicio de este partido superó a todos los inicios del conjunto de todas las fuerzas emergentes juntas. Si las normas no firmadas del sistema de partidos no cambian, veremos a Alvise Pérez laureado de gloria y dando bofetadas democráticas a todos aquellos que hoy en día lo cancelan.
La verdad de estas elecciones es la conducta de fingir que en este pais hay democracia. Pensar eso, después de permitir que se cancelen opciones desde el poder, de que se silencie la oportunidad de representación en iguales condiciones entre partidos, es ser inocente o interesado.
VOX ha jugado a lo mismo que la PPSOE. Canceló y atacó a una fuerza, SALF, la de Alvise, que le ofreció su cuerpo y su energía.
¿Y PODEMOS? PODEMOS en el erebo purgando sus pecados. Es lo que tiene predicarse antisistema y despues servir al señorito.
Ave María Purísima.











