El AVE ya no es AVE, es otra cosa (Video comentario de Joaquín Abad)
El AVE, tal como lo conocimos, ya no existe. Puede seguir llamándose AVE, puede seguir corriendo rápido, puede seguir saliendo en anuncios con música épica… pero lo que hacía grande al AVE no era la velocidad. Era otra cosa mucho más simple: la confianza. Y esa confianza se ha roto.
Antes, cuando el AVE empezó a funcionar de verdad, desde los años 90 y sobre todo en los 2000, era un tren “serio”: salía, llegaba y punto. Los problemas eran raros.
El retraso era una excepción. Y el país presumía, con razón, de una alta velocidad que parecía europea de verdad: puntualidad, mantenimiento, disciplina técnica, y respeto por el tiempo del viajero.











