La desesperación sanchista en Aragón
Francisco Marhuenda.- Las encuestas señalan que el PSOE sufrirá una contundente derrota en Aragón. Es lo que explica que utilice, una vez más, la mentira como herramienta política. Es algo reprobable, pero se ha convertido en la marca de fábrica del sanchismo. En esta ocasión, utilizan a Marcelino Iglesias, expresidente aragonés, para asustar a las personas mayores. Se trata de llamadas telefónicas grabadas en las que asegura que el PP de Azcón ha votado en contra de que suban las pensiones a los abuelos. Es una mentira enorme, porque el PP siempre ha apoyado el incremento, pero no quiso aceptar que se incluyera en el lamentable decreto ómnibus donde incluían otras cuestiones, sabiendo que no tenían los votos para conseguir su aprobación. ¿Por qué han mentido? Al final, todo se reduce al relato y la estrategia electoral. El objetivo era decir que las derechas están en contra de los pensionistas y dar munición a los activistas del sanchismo que se pasean por las tertulias intentando colocar los mensajes. Hay que olvidar las catástrofes ferroviarias, el mal estado de todas las infraestructuras, la corrupción y los escándalos de acoso sexual.
En este sentido, han aprovechado la comparecencia de Salazar en la comisión de investigación del Senado para airear un presunto acoso sexual y laboral del alcalde de Móstoles que nunca se judicializó. Ayuso ha dudado de la denuncia y ha considerado que es un «caso fabricado contra el PP». El alcalde no solo no dimitirá, sino que denunciará a la exconcejala. El tema fue archivado, porque no se encontró ningún indicio. No hay nada mejor que acudir a la Justicia, que es lo que tendría que haber hecho la concejala. En cualquier caso, ha sido útil para que la oposición atacara a Ayuso que es lo único que les interesa a los sanchistas. Es otra pieza en una estrategia agónica típica de los últimos días de la campaña. Por supuesto, Sánchez tiene decidido culpar de la derrota a la ola ultraderechista en lugar de entender que Alegría es una pésima candidata, algo que demostró como ministra, y que sus cesiones a los independentistas, unidas al desgaste del Gobierno socialista comunista, perjudican gravemente al PSOE. Y eso que la exministra ha intentado hacer una campaña alejada del sanchismo.











