La deriva psicópata de la izquierda española: ahora quiere prohibir el fútbol en los recreos escolares porque avala “inequidades de género”
MC.- En los recreos de los colegios españoles de Sant Antoni, en Cataluña, pasa lo mismo que en la mayoría de los centros de escolarización del mundo: los chicos improvisan una pelota para jugar al fútbol. Nadie lo planifica, sino que, simplemente, la generación espontánea lleva a los niños a hacer lo que más les gusta en sus ratos libres entre clases.
Hasta ahora, el mayor impedimento de los estudiantes primarios eran las autoridades de las escuelas, que no siempre los dejan jugar con pelotas de plástico o cuero. A pesar de esto, la creatividad siempre se hace lugar y los patios igualmente terminan siendo testigos de intensas competencias deportivas improvisadas, ya sea con balones de medias o de papel, pero al fútbol se juega.
Sin embargo, por estas horas los chicos de las escuelas de Sant Antoni enfrentan una amenaza más poderosa (y más absurda) que la de un director de escuela malhumorado o de una maestra que no quiera gritos y fútbol en el patio. Se trata de la política de la izquierda española, que realmente ha tocado fondo con esta estupidez que trascendió a los portales de noticias tradicionales, para llegar también a los que tienen contenido exclusivo de deportes.
Angie Rosell, portavoz de Unidas Podemos de la localidad, llevó al ayuntamiento la propuesta de prohibir el fútbol en los recreos escolares. ¿Su argumento? Que los varones ocupan la mayor parte del patio, relegando supuestamente a las nenas, a ocupar menor espacio. En la opinión de a portavoz de la agrupación izquierdista española, permitir a los niños jugar al fútbol en los recreos es sinónimo de avalar las “inequidades de género” a la más temprana edad.
Como ya ha sucedido en más de una oportunidad, el PSOE, lejos de aportar algo de racionalidad al debate, sale a hacerle el juego a Podemos. Antonio Lorenzo, vocero del socialismo, aseguró que la iniciativa podemita es oportuna, ya que el fútbol “es una práctica deportiva tóxica”. Al menos, toda esta locura les brinda una lección ideal a los niños de España. Ya saben muy bien que, llegada la mayoría de edad, hay partidos políticos que mejor no votar.
Como suele suceder con estas extravagantes ideas de la izquierda, la política apela desde el centralismo para solucionar supuestos problemas que no existen en el llano. Aunque hablan de “la igualdad” y las buenas intenciones, lo cierto es que lo único que hay detrás de estas iniciativas es la coerción más pura y dura. Aplicar “políticas de género” invadiendo el ámbito escolar primario de los niños no es más que otro delirio que aleja a la gente común de los ideologizados arquitectos de las políticas públicas del wokismo. Paradójicamente, esto es una muy buena noticia.
Si a los dirigentes de Podemos y del PSOE les importa el bienestar de los estudiantes y el espacio que utiliza cada uno en los recreos, bien podrían fomentar otorgar de autoridad y autonomía a las escuelas, para que vayan encontrando soluciones y respuestas para los problemas reales de todos los días. Cuesta imaginar que este sea uno.











