Aragón, la puerta de salida para Sánchez
Francisco Marhuenda.- Tras el demoledor fracaso del PSOE en Extremadura, los aragoneses tienen este domingo la oportunidad de votar por la continuidad de un gobierno eficaz y, también, de mostrar la puerta de salida a Sánchez. No importa que quiera continuar a cualquier precio y que esté convencido de que España le necesita, aunque los españoles no le quieran.
Los dirigentes y militantes socialistas se enfrentan a la realidad objetiva de que el centro-derecha obtiene victorias contundentes. Se tendrán que preguntar qué ha sucedido para que su partido se resigne a cosechar fracaso tras fracaso. Está todo supeditado a los intereses de su líder y a mantener la gran agencia de colocación que representa el Gobierno.
Los dirigentes nacionales, regionales y locales están colocados en las Administraciones públicas o tienen cargos electos. Esto explica el control sanchista del PSOE. Todo el mundo quiere mantener su sueldo, porque una inmensa mayoría no tiene una alternativa mejor.
Aragón ha sufrido la marginación de los gobiernos socialistas, porque Sánchez sabe que tiene un suelo y prefiere ceder ante los comunistas, los independentistas y los antiguos dirigentes del aparato político y militar de ETA. Le importa tan poco que ha enviado a una de las peores ministras de la democracia.
Es difícil tomarse en serio a Pilar Alegría que todo el mundo sabe que no es más que una marioneta del sanchismo. En su día soñó, movida por su amigo Santos Cerdán, en suceder a Sánchez y la respuesta implacable ha sido enviarla al fracaso. Es cierto que al menos tendrá un escaño autonómico y, desde luego, no creo que renuncie a los privilegios económicos y políticos que conlleva.
Es imposible mantener un discurso coherente con el secretario general del PSOE asumiendo las exigencias independentistas en materia de financiación autonómica. El expolio de los murales de Sijena está sobre la mesa y no los devuelven a su legítimo propietario. Hay que recordar que Cataluña está gobernada por el socialista Illa.
Los aragoneses saben que, con Alegría en la presidencia, Aragón sería tan irrelevante como la candidata. Azcón ha sido un excelente presidente como lo fue como alcalde. Necesita una amplia mayoría que le permita avanzar en la buena dirección, para que Aragón no sea avasallada por el independentismo catalán y no esté al servicio del sanchismo.












