El “progreso” ferroviario sanchista
Un ejemplo clarificador de lo que el sanchismo “progresista y ex feminista” está haciendo desde que “está en el gobierno” -ya que gobernar es cosa bien diferente a meramente “estar” en él- lo tenemos en la situación en que se encuentra la alta velocidad ferroviaria.
Que desde su inicio décadas atrás con la línea Madrid-Sevilla en 1992 ha sido un referente ininterrumpido de calidad en la prestación del servicio, dándole a España una reputación de gran honor a nivel mundial.
Por desgracia, ese servicio se ha convertido en otro tras haber demostrado la tragedia de Adamuz que el mantenimiento de la red ferroviaria nacional estaba bajo mínimos. Como ha dicho un profesional acreditado en la materia: “las labores de mantenimiento no comportan actos de inauguración”.
La línea Madrid-Barcelona es también un ejemplo paradigmático al respecto, al unir las dos principales ciudades españolas, hasta el punto de que el AVE había sustituido al “Puente aéreo” como principal medio de transporte para unirlas. Ahora, tanto el ave como las operadoras italiana y francesa que tras la liberalización de 2020 comparten con Renfe ese servicio están ampliando los horarios de duración de esa línea para permitir que Adif haga las oportunas labores de revisión de las vías. Hasta el punto de que Renfe e Iryo anuncian que ya no efectúan reembolsos derivados de sus retrasos, que están alcanzando cotas inimaginables en su historia, cuando una impuntualidad de 5 minutos otorgaba derecho de indemnización.
Es el “progreso” sanchista, que nos transporta a los años de la Renfe del ferrocarril con locomotoras a vapor del siglo pasado hasta ser sustituidas por locomotoras diésel y eléctricas a mitad de siglo (en tiempos de Franco).
Ayer, los trabajadores del sector ferroviario convocaron una manifestación en Madrid ante la sede del Ministerio de Transportes pidiendo la dimisión de Óscar Puente y manteniendo la huelga anunciada para los próximos 9, 10 y 11 de febrero. Un portavoz sindical declaró que es “imprescindible un mínimo de personal a bordo de los trenes, preparado y capacitado para poder gestionar situaciones de emergencias”. Atribuyendo la responsabilidad a “los políticos que han separado el ferrocarril en varias empresas”.
Por su parte, el ministro Óscar Puente comparecía en la comisión de Transportes del Congreso para anunciar que no podía dar una fecha para la reanudación del servicio en la línea de alta velocidad Madrid- Sevilla, interrumpida desde el 18 de enero por el siniestro de Adamuz, debido a “las condiciones meteorológicas”. Que inicialmente era el 2 de febrero, para pasar a ser unos días más tarde, y quedar ahora sin fecha porque “el tiempo no lo permite”: como en las corridas de toros.











