Cuando los ministros no mentían (Video comentario de Joaquín Abad)
Hubo un tiemp en el que si un ministro mentía, pagaba un precio político. Mentir no era una cuestión semántica, sino una falta grave.
La palabra dada tenía valor y la rectificación era una enmienda, no un truco de prestidigitación verbal. Hoy eso ha cambiado de raíz: ya no se miente, se “cambia de criterio”. Y con esa fórmula mágica se pretende borrar la hemeroteca, anestesiar al ciudadano y convertir la contradicción en virtud.











