Sobreviviendo en España, la tierra de las mil plagas
Laureano Benítez.- “España es diferente” fue el celebérrimo eslogan con el que Fraga Iribarne publicitó en los años 60 la imagen de nuestra Patria en el extranjero con el fin de atraer el turismo, frase que daba a entender que en nuestra tierra había cosas que no se podían encontrar en ningún otro lugar, que aquí sucedían fenómenos de rabiosa originalidad, cuya excepcionalidad los hacía sumamente atractivos.
Han pasado muchos años desde entonces, y ese eslogan sigue estando plenamente vigente, porque en nuestros solares siguen sucediendo cosas imposibles de ver en otros lugares, con la salvedad de que estos episodios originales no tienen nada que ver con los atractivos del arte, la gastronomía, los toros, el flamenco, el buen clima para el turismo playero y toda la parafernalia de lo que hasta hace poco se consideraba como la “Marca España”.
Realmente, en nuestra Patria siempre han sucedido cosas extrañas, parecidas a sorprendentes poltergeist que han abducido a España hacia abismos de insondable excepcionalidad, hacia mundos paralelos, hacia multiversos donde nuestra tierra ha sido siempre zarandeada por hechos históricos que entran sin ninguna duda en el término de “plaga”.
¿Qué es una plaga? El concepto de plaga ha evolucionado con el tiempo desde el significado tradicional (donde se consideraba plaga a cualquier animal que producía daños, especialmente a los cultivos), hasta la actualidad, donde se entiende como plaga la situación en la que un ser vivo, no necesariamente un animal, produce mermas a los intereses de las personas, plantas cultivadas, animales domésticos, materiales o medios naturales. Es decir, que dentro de esta definición se podría considerar que hay personas que son plagas para otras, pues, como se afirma en una antigua locución latina recogida en el siglo XVII por el filósofo Thomas Hobbes, “Homo homini lupus”, que significa “el hombre es un lobo para el hombre”.
Las plagas más famosas de la historia son las 10 que asolaron Egipto por mandato divino, pues con ellas Dios consiguió que los hebreos pudieran abandonar el país, bajo la guía de Moisés.
Desde el punto de vista bíblico, las plagas se consideraban auténticas maldiciones, las cuales no tienen nada que ver con fórmulas mágicas o hechizos, sino que se desencadenan debido al alejamiento de los mandamientos divinos. Eran, por consiguiente, un castigo provocado por la desobediencia a Dios, por la corrupción del pueblo, hasta el punto de que cualquier acontecimiento adverso que afectara a una persona o a una colectividad se consideraba como consecuencia de los pecados cometidos, desde una enfermedad hasta una derrota militar.
Si hacemos un repaso de la historia de España, enseguida comprobamos que en nuestro país se han producido fenómenos que, aparte de que no tienen parangón en ningún otro lugar de nuestro entorno, se han caracterizado por su funesta negatividad, por su naturaleza catastrófica, por ser desastres que podrían catalogarse de auténticas plagas.
Todo empezó cuando un pequeño ejército de muslimes conquistó España en un santiamén, casi sin esfuerzo, con lo cual fuimos el único país de Occidente en ser conquistado por el Islam. Cuando quisieron pasar a Francia, Carlos Martel les venció en la batalla de Poitiers, y ahí acabó la aventura mahometana en Occidente.
Otra plaga fue la Leyenda Negra, pues somos el único país del mundo que la tiene, una leyenda que nos convirtió en un pueblo áspero, bárbaro, inculto, vago y cruel… Bondad graciosa que tengamos encima ese sambenito, cuando la aventura española en América fue la epopeya más colosal y civilizadora de la historia de la Humanidad.
Los franceses masonizados también cayeron sobre nosotros como una maldición bíblica, pero en esto no fuimos tan originales, pues hubo otros países que también sufrieron la opresión napoleónica.
Llegando ya al siglo XX, sufrimos una plaga de dimensiones apocalípticas, dado que fuimos el único país de Occidente en sufrir una revolución bolchevique, pues el objetivo del fatídico Frente Popular era implementar en España una dictadura marxista, aterradora plaga de la que también tuvimos el copyright en la Europa de nuestro entorno.
El Terror Rojo tuvo una naturaleza plaguicida real, no metafórica, pues en medio de una orgía de sangre y torturas fueron masacrados muchos españoles, especialmente los católicos, llegándose a cifrar las víctimas en torno a las 75.000.
La siguiente plaga tuvo lugar el 23F, cuando el Congreso fue escenario de un autogolpe de Estado cuyo objetivo era llevar en volandas al poder al PSOE, inyectando en la ciudadanía la mentira de que había en marcha un golpe militar que pretendía destruir la democracia: ¿cuándo se ha visto algo parecido en la Europa occidental?
En las elecciones del 82 empezó la tremenda plaga de los fraudes electorales (que ya habían tenido un anticipo en la sospechosa aprobación de la Constituta masónica de 1978), los cuales, lejos de aminorarse, se multiplicaron de manera flagrante y alevosa con la introducción de la ingeniería informática, hasta el punto de que en España no ha habido ni una sola elección que pueda esquivar la etiqueta de “pucherazo”.
¿Qué otro país de Europa sufrió un desastre comparable a nuestro 11M? Aquí entramos ya en el abismo de las plagas más dantescas, que cursan con víctimas, con cadáveres que se ofrendan a Moloch, al Señor de las Moscas. Ese atentado dio el poder al PSOE, al cual se le volvió a colocar al mando de España para que desde el felipismo moderado entrásemos en las barrancas ya plenamente satánicas del zapaterismo.
En mayo de 2011 tuvo lugar el epatante fenómeno del 15M, durante el cual surgió la plaga podemita, que invadió calles, tertulias, medios de comunicación y hemiciclos, herederos directos de los milicianos republicanos, antiespañoles, anticatólicos, empapados hasta el tuétano de wokismo, de feminismo misándrico, de elegetebeis y toda la morralla globalista.
Tomaron un mes la Puerta del Sol de Madrid, con la connivencia del masón Rubalcaba… ¿Saben cuánto duró en París la acampada?: un día. En ningún otro país de Europa sucedió algo parecido.
Con Zapatero ya había despuntado la madre de todas las plagas, pero con el sanchismo entramos ya en la madre de todos los infiernos, pues los gobernantes de nuestra Patria (nacionales, autonómicos, municipales), tanto sociatas como peperos constituyeron sin ambages, sin disimulo, una auténtica plaga cuyo objetivo era la destrucción de España como nación a todos los niveles, en todos los ámbitos, de todas las formas posibles, sometiéndonos a una horrible sucesión de desastres, de calamidades, de catástrofes donde el humo de Satanás esbozaba en el aire volutas de auténtico terror.
Desde entonces, los lobos se quitaron las pieles de cordero, y enseñaron sus mandíbulas sedientas de carne patria, de sangre cañí.
Pero las plagas más selectas, las más cum laude, han sido protagonizadas por el sanchismo. Par empezar, ¿qué otro país de Europa tiene la plaga de un gobierno socialcomunista, bolivariano, hermanado con las narcodictaduras americanas? El sanchismo es un abismo de incompetencia, un tsunami de corrupción… ¿En qué otro lugar se puede encontrar una banda mafiosa como la plaga que padecemos en España?
Fuimos, junto con Portugal, el país más machacado por la plaga de las fatídicas jeringuillas; sufrimos la tormenta de nieve llamada “Filomena”, algo que jamás ha sucedido en ningún otro país de nuestro entorno, ni aún en los nórdicos; padecemos los incendios más devastadores de Occidente; la “dana” de Valencia fue una plaga destructora como no se ha visto otra igual; el apagón total de España, que nos dejó un día a oscuras, es otro fenómeno “diferente”, que no ha sucedido en ningún otro lugar; somos el país que más presas derriba, el que quiere cerrar las centrales nucleares, mientras que los países de nuestro entorno las están potenciando más; España, solar arrasado por la plaga fotovoltaica como ningún otro país, pues nos han encargado la misión de suministrar energía “verde” a los países de nuestro entorno; una auténtica plaga satánica está destruyendo cruces por toda nuestra geografía; tenemos el récord de abortos por habitantes en Europa, plaga espantos donde las haya… Y ahora estamos ostentando ya el récord Guinness de descarrilamientos, de accidentes ferroviarios. Solo falta que nos caiga un meteorito, y es muy posible que seamos el primer país que invadan los alienígenas.
No, no es mala suerte, ya que todas estas plagas han sido causadas por la incompetencia y la corrupción de la plaga socialcomunista que nos han puesto desde las altas esferas satánicas de la Agenda 2030 para destruir nuestra nación, catástrofes que se suceden una tras otra, mientras los responsables al mando de los ámbitos donde se producen están de viaje, no aparecen, no se responsabilizan, no dimiten, sino que continúan ahí, echando la culpa a la ultraderecha, a los anunnakis, a Franco.
En medio de estas plagas egipcíacas, Moloch ríe, Belcebú se pavonea en sus infiernos ante tanta víctima inocente.
Otro hecho plaguicida que nos hace diferentes es el hecho absolutamente esperpéntico de que el PSOE responsable de provocar tantas calamidades aún saque en las encuestas el 31% en intención de voto, cuando partidos socialistas menos corruptos están en toda Europa en vías de extinción.
Pero el fenómeno más aterrador que devasta nuestra Patria, la plaga más mortífera y apocalíptica es que, como una avalancha de millones de langostas hambrientas, España ha sido invadida por una cruel invasión de demonios, que desde sus cuarteles del Tártaro están asediando España bajo el liderazgo de Satanás, presidente de facto de nuestra Patria.
¿Por qué somos diferentes? ¿Por qué somos víctimas predilectas de los poderes del Mal? Hasta la aprobación de la Constituta éramos un país católico, defensor de la fe, martillo de herejes, que había evangelizado a medio mundo, arrebatando almas a Satanás, y por eso las plagas que nos asolaban eran pruebas divinas, ataques que acrisolaban nuestra fortaleza, que demostraban nuestra gallardía y nuestra predilección divina.
Pro desde que España empezó a dejar de ser católica, desde que la democracia jacobina empezó su colosal obra de desmochar nuestro nacionalcatolicismo, España ha entrado en un proceso de desobediencia a los mandatos divinos, a su misión histórica, enfangándose en un lodazal pecaminoso en el que las fuerzas del Mal han encontrado un terreno fértil para sus plagas, para sus demoliciones, pues las traiciones a Dios provocan maldiciones bíblicas como las que estamos padeciendo, provocadas por personajes que son lobos, que parecen monstruos, dráculas sedientos de sangre española, y que muy probablemente estén poseídos por las fuerzas de la oscuridad, pues son capaces de causar daño a su propio pueblo sin pestañear.
Y así estamos, en una España que arde, que se ahoga, que se arruina, que descarrila, que se fractura, caladero donde los pretorianos del Mal ofrecen sus víctimas al Señor de las Moscas, insectos que revolotean entre tantos dramas, los auténtico señores de las plagas, de los basureros, de los vertederos, de la corrupción.
Venceremos, por supuesto, pues con la ayuda angélica cruzaremos los mares rojos del globalismo, arrojaremos al océano a sus carros y sus capitanes, destruiremos los becerros digitales y, con la ayuda de Dios, grabaremos de nuevo la Constitución de los mandamientos divinos en nuestra gloriosa bandera, arribando en poco tiempo al Reino prometido. Porque, ¿quién como Dios?
Canal de Telegram: https://t.me/laureanobeni
Sitio web: https://losultimostiempos.es/












Lo unico que funciona correctamente en España es el rescate de pateras
Un servicio eficaz que hasta saben donde cuando y cuantos invasores llegan y alli van a recibirlos previa reserva de hoteles para alojarlos
Pero no Renfe ni Adif no tienen conocimiento de que circulaba un tren en sentido contrario
La “rabiosa originalidad” es una expresión que describe una creatividad intensa, audaz y transgresora que se impone con fuerza, rompiendo moldes convencionales y desafiando lo establecido sin pedir disculpas. Implica una propuesta única, casi agresiva en su novedad, que busca destacar por su autenticidad y subvertir expectativas.
Un “tebeo delicioso” no significa literalmente que el cómic esté hecho de comida o sea comestible. Es una expresión metafórica que indica que el tebeo (historieta) es extremadamente bueno, agradable o entretenido de leer, de modo que se disfruta “saboreándolo”.