Qué coño tiene que pasar para que los españoles despierten
Cuando el niño sale duro, el padre piensa que no hay na’ que hacer. “El niño no, mujer. Te digo yo qu’el niño, no.
– Que sí, marío qu’el niño sí”. Pero el niño ni estira, ni promete.
¿Y la niña? La niña siempre cumplió. Es metódica y tiene un potencial firme y decidido, propio de su sexo. La mujer siempre fue fuerte, decidida y contundente.
Se preguntará, amado lector, por qué una introducción tan básica en este artículo; pero es que soy un firme creyente en el aspecto fractal de todos los fundamentos de la vida. Lo que es pequeño es idéntico a lo grande. Y lo grande tiene un mundo gemelo en miniatura.
España es un niño soso y apático, ni promete, ni respira siquiera. Es indolente.
Qué coño tiene que pasar para que los hombres de la piel de toro despierten.
Cada día nos desayunamos un episodio de corrupción. Cada día vemos a nuestros padres (los políticos) como visitan el bar y se dejan el dinero de casa en sus vicios. Cómo nuestro presidente atiende la casa ajena y vende la nuestra.
Y los españolitos amanecemos cornudos y apaleaos.
¿Hasta cuándo?
Ver cómo los políticos nos roban y callarnos, es el fractal de ver a papá en brazos de otra mujer y justificarlo porque la amante es más guapa que mamá. Eso es la ideología. Eso es la mugre que tenemos que lavar los hombres de este país.
Pero no vale, no vale, amado lector. Al final es que los hombres no, los hombres no. Que sí que los hombres sí…
Y así cincuenta años.
Si sigue la línea de este inaudito artículo, apreciará amado lector, que nos queda la esperanza de la niña (las mujeres) Viendo el percal, deberíamos usar esa carta. La mujer española es contundente, decidida y en determinadas ocasiones tiene más cojones que nosotros. Si hay dudas deberíamos acudir al recuerdo de María Pita, Agustina de Aragón, Mariana Pineda, Catalina de Erauso, Concepción Alegría, Malasaña y tantas otras. Ese gen está aún en ellas.
Y para aplicarlo a lo grande, al fractal universal; sólo las mujeres cambiaron sistemas.
Fueron las mujeres de la Grecia antigua quienes negando el sexo a sus hombres pararon la guerra.
Fueron las mujeres de París las únicas que tuvieron un papel verdaderamente revolucionario. Hace unos años fueron las mujeres de Liberia quienes pararon la guerra y cambiaron el sistema. Y hoy en día, las mujeres de Iran han dinamitado un régimen teocratico, hermético y peligroso como es el de los ayatolás y eso no es ninguna broma.
Hoy este potencial en España está secuestrado por una ideología nefasta dirigido por un ministerio, el de igualdad, que las tiene alienadas de la vida real de la España corrupta; pero ¿y si despertaran?
Y si ellas dijeran ¡Basta ya! O si los hombres nos miráramos el ombligo y se nos cayera la cara de vergüenza y dejáramos de ser tan míseros, tan cobardes, tan pusilánimes.
España necesita un cambio de sistema y eso los hombres no hemos sabido hacerlo.
¡Mamá, házmelo!
Ese es el único pensamiento claro que hemos manejado nosotros y ya es hora de cambiar.
Hasta cuándo esta impostura. Hasta cuando esta mierda de sistema. Hasta cuando la partidocracia.
¡Basta ya!
Ave María Purísima.











