La Hermandad de los Gitanos de Sevilla ante las urnas: tres proyectos, un mismo pulso por el futuro de la Madrugá
Miguel Ángel Jiménez.- La Hermandad de los Gitanos de Sevilla se adentra en uno de esos momentos que, sin hacer ruido en la calle, marcan el rumbo de una corporación durante años.
El próximo 1 de febrero de 2026, los hermanos están llamados a votar en el Cabildo General de Elecciones que decidirá quién será el próximo Hermano Mayor de una de las cofradías más populares, complejas y observadas de la Madrugada sevillana.
No es una elección menor. Los Gitanos no solo gestionan una estación de penitencia multitudinaria, un santuario vivo durante todo el año y una intensa acción social en uno de los entornos más sensibles de la ciudad. También cargan con una historia rica, a veces convulsa, y con el reto permanente de conjugar devoción, orden, identidad y futuro.
En esta ocasión, tres candidaturas ofrecen tres maneras distintas de entender la hermandad.
Un cabildo decisivo
El cabildo electoral se celebrará en el Santuario de Nuestro Padre Jesús de la Salud, en la Plaza Señor de la Salud, con horario ininterrumpido de 12:00 a 20:00 horas, y con la posibilidad de voto por correo, una opción cada vez más utilizada y que amplía la participación.
La cita llega tras varios años marcados por la gestión de grandes retos: la reorganización interna tras la pandemia, los debates sobre la Madrugada, el peso creciente de la acción social y la mirada puesta en 2028, cuando la hermandad celebrará su 275 aniversario fundacional.
En este contexto emergen tres nombres conocidos en el universo cofrade de Los Gitanos: Emilio Jiménez Núñez, Carlos de Paz Moreno y Antonio Moreno Santaella.
Emilio Jiménez Núñez: la continuidad como garantía
La candidatura de Emilio Jiménez Núñez se presenta como la opción de la estabilidad y la continuidad. Con una larga trayectoria en juntas de gobierno y ejerciendo actualmente como Diputado Mayor de Gobierno, Jiménez es un perfil profundamente conocedor del funcionamiento interno de la hermandad, tanto en lo administrativo como en lo organizativo.
Su proyecto, identificado con lemas como “Latiendo Hermandad” o “De Corazón Morado”, apuesta por consolidar el trabajo realizado en los últimos años, evitando sobresaltos y rupturas. La idea central es clara: fortalecer lo que funciona, corregir lo que sea necesario y seguir avanzando desde el consenso.
Entre sus ejes destacan:
– La unidad interna y la convivencia entre generaciones.
– El refuerzo de la acción social y pastoral, con especial atención a la labor que la hermandad desarrolla en el Polígono Sur.
– La mejora continua de la organización de cultos y estación de penitencia desde una perspectiva técnica y prudente.
– Una hermandad abierta, pero cohesionada, donde los cambios se realicen sin fracturas.
Es, en definitiva, la candidatura que apela al valor de la experiencia y a la tranquilidad de un rumbo conocido.
Carlos de Paz Moreno: la historia como motor de futuro
Frente a la continuidad, Carlos de Paz Moreno propone una candidatura con fuerte carga simbólica e histórica. Con experiencia previa como teniente hermano mayor y conocedor de la vida interna de la corporación, su proyecto gira en torno a una idea potente: recuperar las raíces para proyectar el futuro.
El gran eje de su propuesta es el 275 aniversario de la hermandad, que se celebrará en 2028. Para De Paz, esa efeméride no debe ser un mero acto conmemorativo, sino una oportunidad para:
– Reforzar la identidad histórica de Los Gitanos.
– Profundizar en el vínculo con su barrio fundacional de Triana.
– Proponer actos y cultos extraordinarios de alto contenido devocional y patrimonial, incluyendo la posibilidad de traslados extraordinarios de los titulares.
Su discurso conecta con hermanos que ven en la historia no un ancla, sino un argumento de futuro, capaz de reforzar el sentimiento de pertenencia y la proyección pública de la hermandad en la ciudad.
Antonio Moreno Santaella: una llamada a la renovación interna
La tercera candidatura, encabezada por Antonio Moreno Santaella, es probablemente la que plantea un mayor cambio de enfoque. Con experiencia cofrade y habiendo concurrido a procesos electorales anteriores, Moreno Santaella centra su mensaje en una idea clave: revitalizar la vida de hermandad.
Su proyecto pone el acento en:
– Una mayor participación de los hermanos, más allá de los cultos y la Madrugada.
– El impulso de actividades formativas, culturales y de convivencia.
– Una acción social más visible y estructurada, especialmente orientada a familias vulnerables, mayores y jóvenes.
– Transparencia, comunicación y cercanía entre la junta de gobierno y los hermanos.
Además, su discurso incorpora una revisión crítica de algunos aspectos organizativos de la hermandad, defendiendo la necesidad de escuchar más y abrir espacios de diálogo interno.
Es la candidatura que interpela a quienes sienten que la hermandad necesita aire nuevo sin perder su esencia.
Tres visiones, un mismo desafío
Las elecciones de Los Gitanos no son un simple relevo de nombres. Reflejan tres maneras distintas de entender el gobierno de una hermandad especial:
– Continuar y consolidar (Emilio Jiménez).
Mirar al pasado para construir futuro (Carlos de Paz).
– Renovar la vida interna y social (Antonio Moreno Santaella).
Todas comparten un punto común: la devoción a Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, y la conciencia de que gobernar Los Gitanos implica gestionar fe, personas, tradición y ciudad.
Un proceso que merece ser escuchado
En un tiempo en el que las hermandades tienen un peso social y cultural indiscutible, conocer los proyectos, las ideas y las prioridades de quienes aspiran a dirigirlas resulta fundamental. No solo para los hermanos con derecho a voto, sino para una Sevilla que mira cada Madrugada hacia la Plaza Señor de la Salud.
Por ello, este medio y yo como hermano ofrecemos este espacio a los tres candidatos para la realización de entrevistas en profundidad, en igualdad de condiciones, con el objetivo de que puedan explicar su visión, responder a preguntas clave y acercar sus propuestas a hermanos y lectores.
Las urnas decidirán el 1 de febrero. Antes, la palabra.











