La desaparición de Sánchez
Francisco Marhuenda.- Como los accidentes ferroviarios afectan a su Gobierno, Óscar Puente ha sido muy previsible adoptando una actitud conciliadora sin querer entrar en polémicas. Fue una comparecencia en plan zen. No buscaba la bronca, como es habitual en el ministro más bocazas de la democracia.
Esperemos que se desintoxique de su adicción a las redes sociales, ya que es muy poco serio para un ministro.
Me temo que en unos días recuperaremos al inseguro histrión que necesita hacerse notar y ha encontrado su hueco como vocero del sanchismo.
En varias ocasiones aclaró que era abogado y no ingeniero, aunque siempre he pensado que es mejor que sean políticos cualificados en la materia. No me refiero solo a él, sino a algunos de sus antecesores.
Por cierto, me tranquiliza saber que desde la última vez que nos recordó que era abogado no ha perdido esta condición y mantiene su licenciatura por una universidad tan prestigiosa como Valladolid.
Hay que reconocer que durante su mandato no se ha comportado como Ábalos y su compinche Koldo. Tras escuchar íntegramente su comparecencia, que agradezco al NO-DO cutre sanchista, tengo claro que tardaremos mucho en saber oficialmente lo que sucedió, aunque aclaró que no es un problema de mantenimiento e inversiones. Nadie se responsabiliza políticamente por lo sucedido.
Me gustaría equivocarme, pero es la marca de fábrica del sanchismo. Por supuesto, deslizó la curva de inversiones desde que gobernaba el PP, sin añadir que el PSOE dejó España en quiebra, para decir que ahora invierten mucho.
Estos análisis simplones y descontextualizados sirven para que la armada mediática al servicio del Gobierno tenga material para apoyarle.
En esto han invertido miles de millones. A la tragedia humana que hemos vivido hay que añadir que los dos descarrilamientos han hecho un daño enorme a la credibilidad de nuestra red ferroviaria. Es muy injusto, pero es lógico en estas circunstancias. Durante años fue motivo de orgullo y un ejemplo en el mundo. Es fundamental que la verdad judicial clarifique las causas de la tragedia, porque la versión esotérica del ministro me dejó estupefacto.
Me ahorro cualquier ironía por respeto a los afectados, aunque no mejoró la pobre opinión que tengo de Puente. Ni siquiera cuando intenta ser serio e institucional resulta creíble. Y lo más sorprendente, o no, es la ausencia de Sánchez.












“Ahora me ves, ahora no me ves…”