Cuando los políticos roban, los ciudadanos mueren (Video comentario del escritor y periodista Joaquín Abad)
Cuando los políticos roban, los ciudadanos mueren. No es un eslogan, es una ecuación exacta. Cada euro desviado, cada contrato amañado, cada decisión tomada desde la ignorancia o el amiguismo acaba teniendo consecuencias físicas, medibles y, a veces, irreversibles.
El accidente del tren de alta velocidad no es una fatalidad: es el resultado lógico de años de corrupción, incompetencia y desprecio por la vida humana.
La clase política lleva demasiado tiempo jugando con infraestructuras críticas como si fueran un tablero de Monopoly.
Se inauguran líneas a toda prisa para cortar cintas, se venden récords de velocidad como si fueran logros históricos y se llenan discursos de palabras huecas como “modernización” y “progreso”, mientras por debajo se pudren las vías, se abarata el mantenimiento y se sustituyen criterios técnicos por intereses partidistas.











