El tramo ferroviario de Adamuz (Córdoba) acumulaba incidencias y maquinistas habían solicitado rebajar la velocidad en el tramo del accidente
El tramo ferroviario de Adamuz, en la provincia de Córdoba, arrastraba un largo historial de problemas mucho antes del brutal choque entre dos trenes registrado este domingo por la tarde. Desde 2022, Adif ha contabilizado al menos 20 incidencias en esta infraestructura, según detalla The Objective.
El siniestro tuvo lugar a las 19.45 horas del domingo 18 de enero, cuando los últimos vagones del Iryo 6189, con unos 300 pasajeros a bordo y que cubría el trayecto Málaga-Madrid, descarrilaron e invadieron la vía contigua. En ese momento circulaba por ella el Alvia 2384, con el que se produjo el impacto frontal.
El balance provisional es devastador. Al menos 39 personas han muerto, 48 personas permanecen ingresadas, de las cuales 11 adultos y un menor continúan en la UCI, según fuentes sanitarias. Los equipos de emergencia siguen trabajando en la zona, lo que mantiene abiertas todas las hipótesis sobre el número final de víctimas.
El accidente se ha producido en un punto concreto de la línea Madrid-Sevilla que el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha definido como «raro y difícil de explicar», al tratarse de una línea recta cuya vía fue reformada el pasado mes de mayo. Sin embargo, los datos oficiales desmienten cualquier carácter excepcional.
Sólo en los últimos tres años, este tramo entre Adamuz y localidades próximas como Villanueva de Córdoba o Alcolea ha registrado incidencias continuas en la infraestructura, la señalización y la catenaria. Averías, fallos técnicos y retrasos se han repetido con una frecuencia alarmante, afectando tanto a trenes de alta velocidad como a servicios de larga distancia.
Las incidencias se acumulan mes tras mes: problemas de señalización en septiembre, mayo y junio de 2025; fallos en la catenaria en abril de ese mismo año; retrasos provocados por averías en 2024 y 2023; y alertas constantes desde 2022 por deficiencias en un tramo clave para la conexión entre Madrid y Andalucía.
Fuentes del sector ferroviario recuerdan que maquinistas habían solicitado rebajas de velocidad en este tramo debido al mal estado de las vías y a los «botes» que se producían durante la circulación. Advertencias que, a la vista del historial, no derivaron en soluciones estructurales eficaces.
La tragedia de Adamuz no se explica como un hecho aislado ni imprevisible. Llega después de años de avisos, incidencias documentadas y una gestión que ahora queda bajo escrutinio público. Mientras se investigan las causas exactas del choque, el foco se dirige de forma inevitable hacia la responsabilidad de quienes tenían la obligación de garantizar la seguridad de una infraestructura crítica.











