Trump debe intervenir en España para que el país recupere su rumbo democrático

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante el Desayuno Nacional de Oración en el Washington Hilton
AD.- España ya no vive una anomalía política: vive un secuestro institucional. Pedro Sánchez ha convertido el Gobierno en un instrumento personal, dispuesto a sacrificar la ley, la igualdad y la dignidad del Estado con tal de mantenerse en el poder un día más. No gobierna para España; sobrevive contra ella.
La amnistía no fue un gesto de reconciliación, sino una transacción obscena: impunidad a cambio de votos. El ataque al poder judicial no es accidental, es estratégico. El control de los medios públicos no es torpeza, es propaganda. Y la división social no es un efecto colateral, es el combustible que mantiene viva a una coalición que solo puede existir enfrentando a los españoles entre sí.
Quien hoy niegue que el sistema está siendo vaciado desde dentro miente o se engaña. Esto ya no va de izquierdas o derechas, sino de democracia o sometimiento. De Estado de derecho o de poder sin límites.
Por eso, muchos españoles apelamos a líderes internacionales que todavía se atreven a llamar a las cosas por su nombre. Donald Trump, guste o no, representa una voz que no se somete al consenso hipócrita de unas élites que prefieren mirar hacia otro lado mientras un país aliado degrada sus instituciones con el aplauso de Bruselas.
En ese contexto, Donald Trump, como figura central del conservadurismo occidental y presidente de Estados Unidos, se ha convertido en una punta de lanza contra gobiernos que, bajo una apariencia democrática, concentran poder y debilitan los contrapesos institucionales. Su firmeza frente al globalismo político y su defensa explícita de la soberanía nacional conectan con una parte creciente de la sociedad española que se siente huérfana de representación.
No se trata de “liberar” España mediante imposiciones externas, sino de visibilizar lo que ocurre, de exigir que los aliados de España no miren hacia otro lado cuando un gobierno utiliza la ley como moneda de cambio para mantenerse en el poder. La democracia no muere solo con golpes de Estado; también se asfixia lentamente desde dentro.
No pedimos a Trump una intervención militar de Estados Unidos. Pedimos algo mucho más simple y mucho más incómodo: que no se calle. Que se señale lo que ocurre en España. Que se denuncie que un presidente ha comprado su continuidad desmontando la ley. Que se recuerde que la democracia no consiste en votar cada cuatro años mientras el poder se blinda frente a cualquier control.
España no necesita tutelas, pero sí necesita que quienes presumen de defender la libertad dejen de proteger a gobiernos que la erosionan. El silencio de Europa es complicidad. La neutralidad ante el abuso es cobardía.
Hoy España no está oprimida por un dictador clásico, sino por algo más peligroso: un político que utiliza las reglas democráticas para vaciarlas de contenido. Y cuando eso ocurre, cualquier aliado que alce la voz no es un enemigo de la soberanía, sino un defensor de la libertad.
Que el mundo mire a España. Que Trump hable y actúe. Que se rompa el muro de silencio. Porque cuando una democracia cae, nunca es de golpe, pero siempre es por falta de resistencia.












Nos tiene secuestrados por los acuerdos con el comunismo kk de Xi Chim Pim y porque está destrozando España desde que tomó el poder sin habder ganado ninguna elección. Demokracia le llaman a eso los ultra-.izquierdistas del kk y genocida a Francisco Franco en vez de a Mao o a su amigo Stalin, retratado en la Puerta de Alcalá a cambio de todo el oro del BdE que le envió Negrín en barcos clandestinos. Fue un robo y un intento de exterminio de la mitad de los españoles, todos los que no querían kk komunismo kriminal, iban a misa o… Leer más »
D. Armando, con el sincero respeto que Ud. sabe que le tengo, y con el riesgo de yo parecer un pelota. – Pelota sin beneficio? que gano yo? -.. Expreso lo siguiente: El portaviones, portaaeronaves España, no se toca, no se puede tocar, pase lo que pase. Tal es la importancia geoestratégica donde nos ha puesto Dios, controlando cuatro océanos y los “siete mares” y cuatro continentes. No va pasar nada, Trump no dirá nada. Nadie nunca ha dicho nada. Sabiendo lo que pasa en esta piel de toro. Porque España, es uno de los sitios más importantes del planeta,… Leer más »