El madridismo debe decir ‘basta’ y rebelarse contra Florentino Pérez
El Real Madrid está secuestrado. No por enemigos externos, no por la UEFA, no por conspiraciones imaginarias. Está secuestrado por un presidente que hace tiempo dejó de gobernar para el club y pasó a utilizarlo como plataforma de poder personal.
Florentino Pérez ya no representa al madridismo. Representa su ego, su obsesión por pasar a la historia y su desprecio absoluto por la opinión del socio. Ha convertido al club más grande del mundo en un cortijo presidencialista donde no hay debate, no hay crítica y no hay alternativa real. Quien discrepa es silenciado. Quien pregunta, molesta.
La Superliga no fue un error: fue una advertencia. Una demostración de que Florentino está dispuesto a poner al Real Madrid en conflicto con todo el ecosistema del fútbol por una cruzada personal que nadie le pidió. Mientras tanto, el socio no decide, no vota en condiciones reales y no tiene información clara. El club es “de los socios” solo en el discurso.
En lo deportivo, se vio anoche frente al Albacete, el relato del éxito eterno ya no tapa la realidad: planificación deficiente, decisiones erráticas, improvisación constante y una sensación creciente de que el proyecto deportivo está supeditado a intereses económicos y políticos. El Real Madrid siempre fue exigencia, ambición y respeto por su historia. Hoy es propaganda.
La afición no puede seguir mirando hacia otro lado. Aplaudirlo todo no es madridismo, es conformismo. Defender a Florentino como si fuera el club es una perversión peligrosa: ningún presidente está por encima del Real Madrid. Nunca lo estuvo. Nunca lo estará.
Es hora de protestar. De verdad. No con murmullos tibios ni quejas en redes sociales que se olvidan al día siguiente. Protestar en el Bernabéu. El próximo partido contra el Levante tiene que ser un clamor contra el palco. Protestar en las asambleas. Protestar públicamente, con firmeza y sin miedo. Exigir transparencia, elecciones reales, rendición de cuentas y un presidente que gobierne para el club, no para su legado personal.
El miedo y el silencio han sido los grandes aliados de este modelo autoritario. Y mientras el madridismo calle, Florentino seguirá creyéndose imprescindible. No lo es.
El Real Madrid sobrevivirá a Florentino Pérez.
La pregunta es cuánto daño más están dispuestos a permitir los madridistas antes de reaccionar.











