La Supercopa de la vergüenza: fútbol prostituido al mejor postor
Lo de la Supercopa en Arabia Saudí no es una decisión deportiva. Es una indecencia. Un acto de prostitución institucional en el que el fútbol español se baja los pantalones, sonríe para la foto y cobra el cheque mientras finge no ver dónde está jugando ni para quién trabaja.
No hay épica, no hay proyecto, no hay “expansión global”. Hay petróleo, hay millones y hay dirigentes dispuestos a justificar cualquier cosa con tal de mantener el flujo de dinero. Lo demás es propaganda barata. El fútbol no se internacionaliza: se alquila. Se vende por horas como un circo ambulante que actúa donde paguen más, aunque el precio sea la dignidad.
Arabia Saudí no compra la Supercopa porque ame el fútbol español. La compra para lavar su imagen, para tapar ejecuciones, censura, persecución y discriminación con goles y fuegos artificiales. Y quienes aceptan el trato no son ingenuos: son cómplices. Cada saque inicial es una palmada más en la espalda de un régimen que necesita espectáculo para ocultar su realidad.
Mientras tanto, el aficionado estorba. Molesta. Es un problema logístico. Se le expulsa del centro del fútbol sin pedir permiso, sin explicaciones, sin vergüenza. Que viajen miles de kilómetros si pueden pagarlo. Que se queden despiertos de madrugada si quieren verlo. Total, ya han demostrado que tragan con todo.
La hipocresía alcanza niveles grotescos cuando los mismos que predican igualdad, respeto y diversidad organizan un torneo oficial en un país donde esos conceptos son papel mojado. Brazaletes, campañas y discursos que se evaporan en cuanto aparece una transferencia bancaria. Valores de quita y pon. Ética de saldo.
Esto no es fútbol moderno. Es fútbol cobarde. Un fútbol que ya no se atreve ni a fingir que le importa algo más que el dinero. Un fútbol dirigido por ejecutivos sin alma que confunden liderazgo con facturación y tradición con mercancía.
La Supercopa en Arabia Saudí no es el futuro: es la prueba de que el presente está podrido. Y lo peor no es que lo hayan hecho. Lo peor es que lo repitan cada año, con naturalidad, como si no pasara nada. Como si no fuera una vergüenza histórica.
El fútbol español no se está expandiendo. Se está arrodillando. Y cada edición jugada allí es una humillación más aceptada en silencio.












El futbol ha sido la herramienta con la que el globalismo se ha colado en la mente de la gente.
Y lamentablemente, esto ya no hay quien lo deshaga.
Además retocan los escudos del Madrid y del Barça
Esta es una de las muchas demostraciones de la podredumbre de los dirigentes y del borreguismo servil de un pueblo apesebrado.
Nada importa que en esos desiertos de mierda, se ejecuten a personas por ser diferentes, por no llevar velo, o por llevar un crucifijo colgado del cuello. No importa que reine una dinastía podrida y criminal, solo importa el resultado económico de cada transacción. No importa que cachorros del islam, estén profanando diariamente nuestros templos…después de todo no hace falta ser musulmán para profanar, ¿ verdad Pedro ?
ASCO DE ESPAÑA
Totalmente de acuerdo
A fin de cuentas, el emérito se esconde por esos lares.
La pregunta es: ¿Reniega de sus parientes europeos o son ellos quienes le repudian?